Nuevas fábricas de vehículos probeta

El Grupo PSA vaticina y ya diseña plantas multirrobotizadas y conectadas al cliente, que ensamblan con cero sobrecostes y cero fallos


Redacción / La Voz

Las cadenas de montaje capaces de ensamblar un vehículo por minuto, y varios miles de unidades idénticas al cabo del día, tienen el tiempo de vida contado. El sistema de producción en serie en las grandes fábricas repartidas por todo el mundo, con costosos gastos de mano de obra, aprovisionamiento y logística, es un modelo agotado, que no aguantará más allá de un par de décadas, según los vaticinios más optimistas.

Los principales constructores tienen ya en mente la revolución que está por venir. El último en visualizarla ha sido el Grupo PSA. La multinacional francesa, que tiene en Vigo su principal fábrica de ensamblaje de toda Europa, ha difundido un vídeo de poco más de 3 minutos de duración en el que adelanta cómo será el modelo de producción de sus plantas en torno al año 2030. Por supuesto, todo lo recreado en las imágenes es ahora ficción, pero basada en hechos muy reales que se constatan ya en el día a día de sus factorías, cada vez más robotizadas.

Según este documental, las fábricas del futuro de PSA distan aún bastante de lo que es hoy la factoría gallega. La planta de Balaídos cuenta en estos momentos con una plantilla de cerca de 6.000 trabajadores y alrededor de 2.000 robots (buena parte de ellos colaborativos). Pues bien, esa proporción, a la vuelta de unos años, tal vez antes, será prácticamente la inversa, con una automatización total de los procesos de montaje en la línea de producción.

 Coches individualizados

Esas nuevas factorías estarán altamente robotizadas, porque la prioridad será la capacidad de respuesta a los pedidos personalizados de los clientes, y la entrega del vehículo con la garantía de cero defectos. El propio fabricante explica que la tecnología instalada en esas plantas futuristas permitirá detectar cualquier tipo de fallo y corregirlo sobre la marcha, en tiempo real, sin tener que destruir el vehículo, como ocurre ahora. En ese nuevo escenario, el cliente estará conectado con el fabricante desde el momento en que realiza el pedido de su coche, a través de su smartphone.

 Lo más novedoso de todo este proceso es que las fábricas de coches del futuro que proyecta PSA tendrán una gran versatilidad para diseñar y construir cualquier tipo de vehículo (actualmente las plantas están limitadas al tipo de plataforma que tengan asignada: berlina, monovolumen, vehículo comercial). Y no solo eso, sino que servirán el producto a la carta que el cliente ha solicitado. En el fondo, de lo que se trata es de que el fabricante pueda ofrecer al comprador una gran variedad de modelos y ganar con ello cuota de mercado.

Según el documento de PSA, la compañía diseñará los modelos, que serán muchos y variados, para que el cliente elija a la carta cómo lo desea. Cada planta tendrá sus proveedores de componentes y la fábrica solo tendrá que ensamblarlos en el punto de destino. Eso permitirá que, en el caso de Vigo, por ejemplo, en lugar de una gran factoría pudiera haber varias líneas de montaje más pequeñas y manejables. Durante todo el proceso, el comprador será informado a través de su dispositivo móvil del estado de su pedido y conocerá el momento exacto de la entrega. Pero las cosas están cambiando a tal velocidad en la industria del automóvil que es probable que la realidad supere pronto a la ficción recreada por la multinacional francesa. Los gurús del sector así lo adelantan.

 Adiós a las macroplantas

Por ejemplo, Praveen Gupta, experto internacional en innovación empresarial y profesor en el Illinois Institute of Technology de Chicago, lleva años advirtiendo de que el sistema de producción de coches está agotado. Según su visión de la industria y de las tendencias del mercado, las macrofábricas no tienen futuro. «Desde el punto de vista tecnológico, la demanda irá hacia el vehículo eléctrico, pero para eso no hace falta tener una fábrica de coches eléctricos en Vigo. Basta con un gran centro de diseño y márketing y una red de distribuidores que a su vez sean puntos de ensamblaje», asegura el especialista en el sector. «Eso permitirá que un cliente pida un tipo de coches cualquiera, el que desee, y que el propio distribuidor lo ensamble, sin necesidad de pedirlo a una macrofábrica como las que están activas en todo el mundo», añade.

¿Quiere esto decir que desaparecerán las grandes fábricas como las que existen actualmente? Gupta bromea, pero muy en serio. «Sí, probablemente, en el futuro General Motors se llame General Márketing (se ríe)... Porque no fabricarán ellos mismos, sino que serán distribuidores», afirma. Y añade: «La grandes compañías diseñarán los modelos, que serán muchos y variados, para que el cliente elija a la carta cómo lo desea. Cada compañía tendrá sus proveedores de componentes y los distribuidores solo tendrán que ensamblarlos en el punto de destino. Eso permitirá que, en el caso de Vigo, por ejemplo, en lugar de una gran fábrica hubiera varias líneas de montaje más pequeñas y manejables de distintas compañías», concluye el experto.

¿Cómo queda el factor humano en este nuevo escenario de producción? Aunque el sector se muestra un tanto incrédulo sobre este futuro que vaticina la multinacional francesa en su vídeo, lo que nadie cuestiona es que la cualificación profesional tendrá que ser una exigencia obligada.

Explican estas fuentes que el proceso de robotización de las fábricas de coches es un fenómeno que comenzó en las décadas de los ochenta y noventa y que, desde entonces, no ha cesado. «La planta de PSA de Vigo ha llegado a tener 10.500 trabajadores en los momentos de máxima producción, en el 2009. Pero esas cifras no se volverán a repetir probablemente nunca más, incluso con el récord cercano a los 600.000 vehículos previsto para el 2020, porque desde entonces las líneas de montaje se han modernizado. Cada año se incorporan entre 200 y 300 nuevos robots, y esa es la línea a seguir en el futuro», aseguran.

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