El PP se ofrece para dar a Vigo un salto de calidad y vanguardia

Alfonso Marnotes reprocha al alcalde que la urbe pierde vecinos


vigo / la voz

Alfonso Marnotes se estrenó ayer como portavoz del PP, como concejal y como político local. No contó con el apoyo de su partido para enfrentarse a dicho papel, en un día en el que los veinte ediles del PSOE semejaban minimizar aún más el peso de los siete de la oposición, y sobre todo de los cuatro del PP, un partido que llegó a gobernar la ciudad con los 15 concejales que logró Manuel Pérez en 1995 o que venció en las urnas dos veces a Caballero en el 2007 y en el 2011, aunque ambas victorias resultasen estériles.

Marnotes trazó desde su asiento en la segunda fila de la corporación una profunda raya para diferenciar la etapa que él inicia de la que concluyó la ausente Elena Muñoz. Apenas hubo críticas expresas y directas a Caballero, algo inédito en los últimos cuatro años en el PP cuando se le ponía delante un micrófono. El portavoz popular, presentado por el propio alcalde como el candidato número 20 de la lista conservadora, se ofreció a remar en la misma dirección que el gobierno local, pero con un fin, «construir un Vigo innovador e xerador de vangarda, atractivo para as persoas e os investimentos».

Idea de modernidad

El edil del PP vistió de propuestas la valoración negativa que su discurso supuraba sobre la política de ciudad que ha llevado a cabo Abel Caballero. Frente a lo que venía a considerar como ocurrencias o actuaciones de perfil no acorde con una gran urbe, Marnotes planteó que los vigueses tienen que poder conocer en su móvil cuántas plazas de aparcamiento libres hay en un estacionamiento público; los semáforos tienen que autorregularse, o las luces graduarse en función de la claridad ambiente. El nuevo líder del PP enlazó así ideas para en realidad llegar a donde se proponía: ofrecer su colaboración pero para hacer con rapidez de Vigo una ciudad del siglo XXI en lugar que dejar que ese título se adquiera por la mera velocidad del tiempo. «En Vigo hai talento, hai que facelo visible».

Se puede hacer más, le inquirió el hasta el jueves director xeral de Formación del Gobierno de Alberto Núñez Feijoo. ¿Y en qué? Su lista de deberes a Caballero empieza por bajar impuestos a las empresas para propiciar que lleguen nuevas y no se vayan las que ya hay. Sigue con la expansión de la mirada viguesa hacia el sur, hacia Braga y Oporto, hacia Portugal, frontera que el regidor socialista cruzó una vez en una incursión de reconocimiento y decidió no volver a traspasar.

Y el gran reproche de Marnotes llegó a cuenta de la población, que pierde Vigo desde el 2011. «Hai 3.600 veciños menos e 8.300 persoas mozas menos tamén, case o 10 %» menos de ese grupo de edad, sacó a relucir con el riesgo que le contestasen que la caída demográfica y la despoblación son también unas de las carencias no resueltas del Gobierno autonómico del que él mismo acaba de salir.

Su discurso apenas hizo mover una mueca en Abel Caballero, salvo cuando el portavoz popular hablo del próximo Xacobeo. «Estamos de costas a esa realidade. Que non sigan pasando de longo por Vigo», dijo respecto a los peregrinos que cruzan la ciudad. El alcalde subió un hombro y levantó una ceja, lo que traducido a discurso político equivale a un ya lo decía yo, el portavoz del PP es un enviado de Feijoo, pudo haber verbalizado. «Hai que establecer diálogo coa cidade doutro xeito», decía en ese momento Alfonso Marnotes.

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