Caballero avanza más guerra con la Xunta

El alcalde recuerda al Gobierno gallego su listado de agravios con la ciudad, avisa de que Vigo «quere destacar en Galicia e España» y presenta su candidatura para volver a presidir la FEMP


Vigo / la voz

No habrá tregua. Ni un minuto. Abel Caballero avanzó ayer en su toma de posesión como alcalde que recrudecerá su guerra con la Xunta de Galicia. Su duro discurso como candidato a la reelección y sus primeras palabras como alcalde, ya más comedidas, estuvieron plagadas de referencias al Gobierno gallego y a los «falsos e falsas profetas». Y lanzó un aviso: «Nese espazo, Galicia e España, queremos destacar».

El alcalde recordó muchos de los hitos del catálogo de agravios con Santiago. Se remontó a la fusión de las cajas, habló del supuesto intento de cerrar Peinador, se refirió a la falta de ayudas para conciertos y orquestas, aludió a la construcción de «un hospital privado», a la paralización del AVE y al intento de cobro por el uso de Eiras. Rechazó que el Gobierno gallego haga suelo industrial en Mos y que se quiera «levar o campo do Celta a Mos dende a Xunta». «Vigo quere liderar proxectos de Galicia e de España», concluyó Abel Caballero.

El alcalde estrena un cuarto mandato cómodo. Nunca un regidor de la ciudad había superado los doce años en el cargo, que sí empezó a rebasar ayer el mandatario socialista. Es una comodidad que le dan los veinte concejales que tiene a sus órdenes en una corporación de 27, que garantizan un mandato con una oposición fantasma. Pero están también las instituciones aliadas, dirigidas por personas de su máxima confianza: Carmela Silva en la Diputación y David Regades en la Zona Franca. Además, hay un Gobierno socialista en Madrid. «Vigo será imparable, como nunca sucedeu nesta cidade», vaticinó el alcalde.

Para el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya tiene una línea roja: «O AVE é unha demanda absolutamente indeclinable desta cidade». Aunque en esa demanda da por válido lo que ha hecho Fomento hasta ahora, que es fijar la variante de Cerdedo -que evita rodear por Santiago para ir a Madrid- para el 2030 y contratar un estudio ambiental previo a la redacción del proyecto.

Ya de paso, lanzó un mensaje que parecía dirigido a Ferraz: «Vigo preside a FEMP, ao primeira cidade entre os 8.126 municipios». Es ahora cuando toca renovar, mediante un pacto nacional, la directiva de la Federación Española de Municipios y Provincias. Ahí queda la candidatura a repetir.

Más información de la investidura, en la página 4 (Galicia).

Convocados ya como integrantes del grupo mixto los ediles de Marea y BNG

Pese a no estar constituidos todavía los grupos municipales, los dos concejales de Marea de Vigo y el del BNG fueron convocados formalmente a la sesión constitutiva de ayer como integrantes del grupo mixto. La carta y los correos enviados por el Concello para la convocatoria a la sesión a Rubén Pérez y Oriana Méndez (Marea) y a Xabier Pérez Igrexas (Bloque) los identificaba como integrantes de dicho grupo mixto, en el que, de constituirse como tal, tendrán que repartirse medios, asignaciones económicas, personal y tiempos y número de intervenciones y mociones en los plenos.

Las dos formaciones de izquierda basaron, de hecho, parte de sus discursos de ayer en reclamar generosidad al alcalde para reconocer a cada una de ellas como grupo propio, independientes y con portavoz diferenciado. Para ello el regidor debería no atenerse al pie de la letra al reglamento del pleno aprobada en solitario a propuesta del PSOE en el 2016 y que, además de limitar los tiempos en las intervenciones y rebajar la posibilidad de presentar mociones, establece en tres ediles el mínimo necesario para poder formar grupo municipal. Ni Marea, ni BNG cumplen ese requisito, por lo que, de entrada, están abocados a integrar el mismo grupo municipal. Aunque la ley autonómica fija el número en dos munícipes.

Petición a dos bandas

Pero esa premisa no arredró a los representantes de ambas formaciones a la hora de reclamar de Abel Caballero que reconozca la pluralidad de una corporación que vuelve a tener cuatro fuerzas como por última vez ocurrió entre el 2003 y el 2007, cuando además de PP, PSOE y BNG también estaba presente Progresistas Vigueses capitaneados por el exalcalde Manuel Soto junto al desaparecido Agustín Arca.

En ese déficit democrático que los dos referentes de las formaciones de izquierdas de la oposición reclamaron a Caballero que no abone, Rubén Pérez no dudó en afear la imposibilidad impuesta de no poder llevar más que una moción y un ruego por pleno en los últimos cuatro años. «Co BNG tentaremos que se visualice que hai unha cidade que non se ve», sorprendió en uno de sus guiños a la bancada nacionalista, para acabar pidiendo claramente que se reconozca a Marea de Vigo la formación de grupo propio pese a faltarles un edil para cumplir el requisito organizativo del pleno.

Consciente de que se la juega precisamente en esa cuestión y que lograr actuar sin tener que repartirse presencia con Marea le permitirá marcar perfil propio con más o menos intensidad, Xabier Pérez Igrexas subrayó un mensaje destinado al alcalde: «Das urnas saíu un reforzamento da maioría absoluta, pero tamén unha corporación máis plural e terá que ter máis voces, nunca menos», que en hasta ahora.

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