El Hidria Segundo encuentra su futuro en Vigo

Tras lograr un amarre desde el que poder trabajar, el vapor prepara su salida de O Grove


o grove / la voz

A Sesé y a Jacobo, los propietarios del Hidria Segundo, no se les puede negar que son tenaces. En 1997, en un desguace de Vigo, encontraron un viejo vapor condenado a muerte. Algo en el barco llamó su atención y, sin pensárselo demasiado, lo compraron. Invirtieron los siguientes nueve años restaurándolo para convertirlo en un buque museo y barco de pasajeros. Lo lograron, y en 2005 comenzaron a buscar una plaza de amarre que les permitiese empezar a hacer realidad la segunda parte de su sueño: convertir a su barco en un difusor de cultura y patrimonio.

En Galicia no debería haber mucho problema para que pudiesen cumplir su objetivo. Pero lo cierto es que la realidad ha sido bien diferente. Privados de un amarre digno, que atendiese a sus necesidades, los tripulantes del Hidria Segundo llevan años perdidos en un limbo legal, viendo naufragar cada oportunidad que ellos mismos se creaban entre la marea de exigencias y requerimientos de la Administración. Hubo un momento en el que creían que su situación se iba a solucionar, cuando se construyó en O Grove un pantalán para embarcaciones históricas. «Foi unha burla. O pantalán non tiña servizos, nin permiso para embarcar pasaxeiros, e custábanos 1.300 euros», recuerda Sesé Otero.

Así que, mal acomodado en el puerto de O Grove, el viejo vapor lleva tiempo parado, languideciendo. «A verdade, houbo un momento no que pensamos en desguazalo. Pero cando nos dixeron canto custaba abandonamos a idea, non tiñamos cartos nin para iso... Supoño que era o destino», decía ayer la propietaria del Hidria Segundo.

Pero, por fin, parece que al barco le ha llegado su oportunidad. Sesé y Jacobo, incansables, han vuelto a la carga. Se entrevistaron con el presidente del Puerto de Vigo y consiguieron de él el compromiso de que el Hidria Segundo tendría un hueco en la que fue su primera casa. Desde la autoridad portuaria de la ciudad olívica confirmaban ayer que «se espera que el barco llegue a aquí en septiembre o octubre». Se instalará en un pantalán de Portocultura desde donde podrá transformarse en el buque museo que siempre quiso ser.

Pero para poder irse a Vigo, los propietarios del Hidria Segundo necesitan ayuda. En concreto, unos 25.000 euros que les permitan hacer los arreglos que el barco precisa, pasar inspecciones y hacerse al mar. Para reunir ese dinero, Sesé y Jacobo han abierto una cuenta en la plataforma Paypal a la que han empezado a llegar ya las primeras aportaciones. Con ellas, comentarios de aliento. Como el que reza: «Moito ánimo e forza para seguir loitando e protexento a nosa cultura e o noso patrimonio común». Dicho queda.

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