Don Pepe suspende pagos por el declive de las bodas tradicionales en Vigo

La empresa de cátering entra en concurso con una deuda de casi un millón de euros. El hostelero garantiza los pagos a sus proveedores y la celebración de medio centenar de bodas este verano


vigo / la voz

El descenso de bodas tradicionales en Vigo que terminan con un banquete ha arrastrado a unas de las empresas líderes del cátering en la ciudad. El Juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra, con sede en Vigo, ha declarado esta semana el concurso de acreedores de Catering Don Pepe SL, que tiene su sede en la carretera de Camposancos, en Vigo.

Por su parte, fuentes de la empresa Don Pepe han recalcado que, a pesar de entrar en concurso, no han pedido la liquidación y resaltan que siguen trabajando a buen ritmo porque su intención es salvar la empresa. Añaden que mantienen el pago normal a los proveedores y que garantizan la celebración de medio centenar de banquetes contratados para este verano. «No estamos cerrados, estamos vivos y trabajando, la empresa funciona», indicaron fuentes de la dirección. Prevén salir del bache y hacer caja con la organización de una serie de festivales musicales en el pazo Urzaiz de Nigrán en los meses de verano.

La abogada Pilar Barreiro ha sido designado como administradora concursal. La empresa de restauración aspira a reflotarse y se ha declarado en insolvencia para reordenar sus pagos y renegociar sus deudas de 925.000 euros con sus acreedores, que son la banca y varios proveedores. Todo apunta a que la empresa se salvará si la junta de acreedores aprueba un convenio. Aunque su pasivo roza el millón de euros, dispone de bienes y activos por valor de 880.000 euros, por lo que el balance está casi equilibrado. Es propietaria de marcas comerciales y furgonetas.

Cátering Don Pepe, fundada en el 2008, es un clásico en Vigo. Esta firma de comidas preparadas tiene sus centros de trabajo en la carretera de Camposancos, en Vigo, en el pazo Urzaiz, en Nigrán, y en el pazo Vilavella, en Redondela. Tiene una plantilla fija de cinco trabajadores y el resto son contratados para cada evento. Tiene acuerdos con estas casas históricas para repartir sus elaborados gastronómicos.

Don Pepe justificó como motivos de su insolvencia que ha sufrido una disminución en su objeto de negocio, que es la celebración de bodas y eventos de restauración. Alega que un «repentino» cambio social redujo la demanda de bodas en su forma tradicional y hundió en un 50 % su capacidad de generar ingresos. Se celebran menos bodas con banquete porque muchos vigueses optan por convivir como parejas de hecho, sin celebrar ágapes ni banquetes. A ello se suma el aumento del envejecimiento de la población en Vigo y su área y la subida del precio de la gasolina, la luz y la energía. Y, además, la empresa afrontó varios impagos de clientes. Finalmente, se vio abocada a solicitar financiación a la banca.

El plan de Don Pepe para recuperar el camino de la liquidez pasa por reconvertir su línea de negocio y diversificarse. El informe de solicitud del concurso propone que la empresa de cátering aumente su cartera y atienda también las fiestas de verano, carnaval y Fin de Año, así como eventos sociales de menor relevancia pero rentables.

El año pasado, Don Pepe organizó una gran fiesta de Nochevieja en el hotel Bahía pero, ante los obstáculos interpuestos por el Concello, trasladó el evento a Camposancos. La empresa fletó autobuses para los clientes.

En los juzgados: «Los enlaces por la iglesia caen y suben las civiles»

En Vigo se celebran un millar de matrimonios al año pero, según fuentes, las uniones religiosas están en declive. «Las bodas por la iglesia están disminuyendo, esa es la sensación que tenemos», dicen fuentes jurídicas. Por otro lado, perciben una subida de los enlaces civiles que celebran la jueza del Registro Civil de Vigo y su letrado judicial los martes y viernes. Casi mil parejas al año sellan su unión en los tribunales. Las mismas fuentes destacan que otros novios acuden al Ayuntamiento o al notario.

En el caso de las parejas que se comprometen de por vida en una ceremonia religiosa, el Registro Civil tiene constancia de ello por los informes que envían los párrocos vigueses. Algunas fuentes ven una tendencia a la baja y otros, como mucho, estable.

En la provincia de Pontevedra, en la última década, las bodas por la iglesia cayeron de los 2.000 enlaces a casi 800. En cambio, más de mil lo hicieron por lo civil, sin contar las 500 parejas de hecho que se inscriben cada año en los ayuntamientos de la provincia.

A todo esto se sumó que en el 2018 se ralentizaron las bodas en los juzgados tras una huelga de tres meses de los funcionarios judiciales. Los trámites se eternizaron y el negocio lo padeció.

Este desplome de las ceremonias tradicionales y la crisis económica preocupan al sector del cátering en toda España. Así lo revela un informe de Crédito y Caución, que advierte del endeudamiento de las microempresas.

Una solución que aportan diversas firmas de Vigo pasa por diversificar los servicios para no depender económicamente solo de las bodas pues constatan la crisis que sufren estos eventos.

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