«Tenían toda la vida por delante»

Silencio, lágrimas, sollozos, suspiros, dolor; así fue la mañana de ayer en el instituto de los tres fallecidos en el accidente de la AP-9 en Vigo

M. OTERO
REDONDELA / LA VOZ

El recibidor es amplio, abierto, con bancos y sillas de color verde, las de toda la vida en aulas de enseñanza públicas. El espacio genera eco y magnifica los llantos y lamentos. También el silencio, tan prolongado como violento. Compañeros de clase, instituto, amigos, padres de alumnos, profesores, vecinos... todos entran y salen: buscan consuelo o ser consolados. José Manuel Sánchez, secretario del IES Mendiño y profesor de matemáticas, enseñaba a Bieito y conocía a Sara y Sofía, los tres fallecidos en el accidente del miércoles en Vigo. «Esto es un pueblo, fíjese que el siniestro fue a las nueve y media y una hora después ya lo sabía todo el mundo». Lo explica señalando al patio exterior: «Se han concentrado los alumnos por iniciativa propia, pero no solo los nuestros, también de otros centros, amigos, vecinos en general».

Más de 200 jóvenes miran al cielo, otros al suelo, el resto se abraza. Casi todos lloran, algunos de dolor, otros de rabia. «Por qué ellos, por qué», era la pregunta para la que nadie tenía respuesta. «Hoy los profesores hacen de padres, amigos, psicólogos, de compañeros incluso», explica ansioso, fumando y llorando, un progenitor en la concentración, que duró una hora. También en silencio y con pena, con más llantos que resultaban igual de atronadores. «Hoy tendría que haber sido un gran día, un respiro en la preparación de la selectividad en la que estaban inmersos. Íbamos a las islas Cíes a pasar el día, pero ya ve, el destino... Tenían la vida por delante, eran listos, buenos trabajadores», defiende José Manuel en su despacho conteniendo las lágrimas.

«Los profesores hacen de padres, amigos, psicólogos, de compañeros incluso»
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«Ayer estaban preparando la orla y hoy ya no están» Alumnos y profesores del IES Mendiño ya reciben atención psicológica

Sin clases

La carga emocional acumulada obligó, ayer por la mañana, a suspender las clases hasta el lunes. Algunas alumnas, de segundo de la ESO, optaron por permanecer en su aula y pupitres. «Se sienten más tranquillas allí», explica una maestra a la vez que las autoriza a subir. En la conserjería no deja de sonar el teléfono. La tensión no remite y los profesores se vuelcan en cada alumno que entra por la puerta abatido. En la cafetería se reúnen algunos profesores, también visiblemente emocionados y comentando cómo se enteraron de la tragedia. Algunos conocieron el alcance del accidente, pero sin imaginar que les tocaba tan de cerca. El fatal aviso llegó sobre las once de la noche. El director del centro llamó a cada uno para trasladarles la tragedia.

«Tengo la cara de Bieito y Sara grabada, no se me van de la cabeza», confiesa una profesora secándose los ojos al final de la mañana y rodeada de varios psicólogos desplazados para atender, en primera instancia, a los profesores y, en caso de que fuera necesario, intervenir con algún alumno. La psicóloga del equipo de orientación de la consellería, Eloísa Teijeira, explica que estos profesionales asesorarán a los funcionarios, porque son «las personas de referencia más cercanas» a los estudiantes del centro. No obstante, ha añadido que los psicólogos también podrán «intervenir» si fuera necesario atender a algún alumno. Para ello, psicólogos y profesores tenían previsto mantener un encuentro en el que se perfilaran unas pautas para ayudar a los jóvenes a «expresar sus sentimientos», «hablar de lo ocurrido» y acompañarles en el «duelo». Los psicólogos estarán a disposición de la comunidad educativa, tras atenderla ayer y hoy, hasta el lunes.

Mientras, en Redondela tampoco se hablaba de otro tema. Bastaba con recorrer el centro, la alameda, sus cafeterías. La Samoa era una, punto de encuentro habitual entre los jóvenes de la villa. El Celtic, a unos 200 metros, otra. Allí, explican en la gerencia, pasaban la tarde en pandilla. «Era un punto habitual de encuentro, buenos chicos, de aquí, del pueblo, nunca dieron problemas, todo lo contrario, una buena pandilla».

«Tengo las caras de Bieito y Sara grabadas, no se me van de la cabeza desde el accidente» 

Familias

Más allá del mensaje institucional con las banderas a media asta y dos días de luto, la prioridad en el Concello pasaba por atender a las familias en la medida de lo posible. Fuera, en la fachada, las banderas a media asta en forma de duelo por los difuntos. También en la Diputación, en Pontevedra, las banderas lucían a media asta a media mañana en recuerdo de Sara, Sofía y Bieito. Hoy, los tres recibirán sepultura.

El impacto del coche con el pilar del viaducto de la AP-9 acabó con la vida de los 3 jóvenes

M. Torres / E.V. Pita
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Accidente con tres muertos en la Ap-9 en Vigo El coche en el que viajaban cinco jóvenes se salió de la vía por causas que se investigan

La investigación apunta al exceso de velocidad como posible causa del accidente. Uno de los heridos recibe el alta

El exceso de velocidad en un tramo de vía limitado a 100 kilómetros por hora es uno de los factores determinantes de que el viaje de Sara, Sofía y Bieito acabara el miércoles a las 21.18 horas a la altura del kilómetro 0,800 de la variante norte de la AP-9, en Teis. La investigación de la Guardia Civil de Tráfico aún no ha concluido y está sin determinar oficialmente la causa del siniestro. El delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, indicó el jueves que «estas salidas de vía son compatibles con el exceso de velocidad». Él mismo apelaba a la cautela «porque aún no es definitiva ninguna conclusión y la investigación sigue abierta». Losada confirmó que el conductor del coche, M.M.V., de 18 años, dio negativo en las pruebas de alcohol y de drogas que se le realizaron.

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