Abel Caballero: «Ha ganado Vigo, con independencia de las ideologías y de las siglas»

Convertido en alcalde récord, Caballero anuncia ya más ascensores, más calles reformadas, más macroparques...


vigo / la voz

La resaca electoral no impidió a Abel Caballero (Ponteareas, 1946) llegar a su despacho en la Alcaldía de Vigo a las ocho de la mañana, como tiene por costumbre. Ayer, sin embargo, la diferencia estribaba en que era uno de los personajes del momento. Tras convertirse en el alcalde más votado en la historia de la democracia en las grandes ciudades españolas, con nada menos que el 67,6 % de las papeletas depositadas en las urnas, el regidor socialista atendía peticiones para entrar en directo en prácticamente todas las cadenas de televisión nacionales. En su condición de superalcalde y de, otra vez, trending topic en las redes sociales. Al ver uno de los mensajes que más circuló desde la noche del 26M sonreía de oreja a oreja: «Soy andaluz, vivo en Madrid y estoy dudando de si yo también he votado a Abel Caballero». Por la tarde ya había aterrizado en Madrid y se dirigía a la ejecutiva del PSOE.

-Si tuviese que señalar un factor determinante, ¿a qué atribuiría el apabullante resultado que ha sacado en las urnas?

-Lo que hicimos en esta ciudad fue un proyecto compartido, un proyecto revolucionario que ha supuesto la transformación de Vigo. Es un triunfo muy claro del conjunto de la ciudad y nos sentimos orgullos de la valoración que se ha hecho de nuestro trabajo, porque el apoyo social es prácticamente unánime. En esto consiste la nueva política, es la relación permanente con los ciudadanos a través de todos los medios.

-Pero esa receta tan genérica la podría aplicar cualquiera. Quizás no explica bien lo sucedido.

-Hay que hacerle frente a las cuestiones. Le recuerdo que yo declaré persona no grata a Joaquín Almunia en Vigo [por el perjuicio que ocasionó el excomisario europeo a los astilleros con las bonificaciones del ‘tax lease’]. Cuando tuve que enfrentarme con los poderes fácticos, lo hice. Aunque te genere discusiones con los tuyos, con los de tu propio partido. Son doce años en torno a un proyecto ganando crédito. Los vigueses consideran que Abel Caballero es su alcalde independientemente de la ideología que tengan y de a quién voten en otras elecciones. Yo lo percibo así.

-¿Y a qué atribuye semejante batacazo de la oposición?

-Se lo advertí. ‘Os van a castigar’, les dije. Y no podía ser de otra manera, porque se dedicaban a obedecer a unos jefes que les daban órdenes desde fuera de la ciudad, sin apoyar los intereses de Vigo. Eso es lo que les ha pasado a los concejales del Partido Popular, que obedecían las órdenes que les daba Feijoo desde Santiago. Y eso al final tiene un reflejo en la ciudad. Ya se lo advertí, se lo dije. Van a tener que cambiar.

-Con estas elecciones se ha abierto un nuevo escenario político en el conjunto de Galicia, con una fuerte subida del PSOE en votos. Algunos de sus compañeros van a gobernar en otras ciudades.

-Bueno, yo ya dije en su momento que estas elecciones tienen que ver con la ciudad, no con otra cosa. Y lo mantengo, es así como hay que leer las municipales, no quiero que se malinterprete. Es el caso de Vigo, es el éxito de toda una ciudad que ha sido partícipe de un proyecto. Es cierto que Feijoo ha tenido un golpe muy fuerte en Galicia, sí, y que los alcaldes de las Mareas se han confirmado como unos gobernantes muy endebles. Yo, vistos los resultados, les aconsejo que tengan un poco más de humildad.

-Pues hablando de humildad, habrá quien piense que eso es también lo que va a necesitar usted ahora para gestionar un resultado como el que ha cosechado...

-Le voy a decir una cosa: no presumo de haber ganado yo. Soy muy consciente de que el voto ha sido para Vigo, para el proyecto que yo represento y una forma de entenderlo. Este domingo me paraba un señor en la puerta de un colegio electoral para decirme que él había votado toda la vida al PP pero que me iba a votar a mí. Y eso es que lo que ha pasado, que ha ganado Vigo independientemente de las siglas.

-Y ahora, ¿cuál es su nueva hoja de ruta con 20 de los 27 concejales de la corporación municipal?

-Pues ahora se trata de seguir haciendo lo mismo que ya venimos haciendo. Vigo ha entrado en un período de modernidad, con una permanente transformación urbana a través de ascensores y escaleras mecánicas, de macroparques infantiles, con la humanización de mil calles y las que vamos a seguir haciendo [en campaña ha prometido iniciar de inmediato otra tanda de 450], pabellones deportivos, un nuevo estadio de Balaídos que va a ser el mejor estadio de fútbol de Europa... Es un proyecto que consiste en buscar una calidad de vida elevada. Y para ello, lo que es muy importante, contamos ahora mismo con muchos aliados: el Gobierno de España, la Diputación de Pontevedra, el Consorcio de la Zona Franca... Es un gran momento y la transformación de Vigo va a ser espectacular. Voy a dedicar una concejalía nueva muy potente a la potenciación de la economía y al diálogo con las empresas, ofreciendo Vigo como lugar de inversión. Con una estabilidad que va a durar muchos años. Lo que está pasando en Vigo es un modelo.

-¿Seguirá presidiendo la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP)?

-Es una decisión del Partido Socialista, pero ya he dicho que a mí me gustaría seguir, sí.

Elena Muñoz medita su marcha del Concello tras la caída a 4 ediles

«Hoy no va a hablar. Lo que tenía que decir ya lo dijo ayer». Así explicaban en el Partido Popular de Vigo la no comparecencia de la candidata Elena Muñoz ante los medios de comunicación ayer por la mañana. La concejala se ha dado un tiempo para meditar su futuro y la posibilidad, a tenor de los resultados, de abandonar el Concello. El PP registró el domingo los peores resultados de su historia en la ciudad. Bajó de 7 a 4 concejales mientras el PSOE engordaba su mayoría absolutísima al pasar de 17 a 20. Y prácticamente nada hubiese cambiado tampoco con los votos de Ciudadanos y de Vox, que se quedaron fuera de la corporación municipales.

Todas las señales apuntan en el mismo sentido: la preparación de un congreso local y la elección de un nuevo equipo para hacerse con las riendas del partido y preparar las próximas citas electorales. De momento, Muñoz y sus colaboradores tratan de digerir la situación y se dan un «período de reflexión». Entre tanto, queda por saber qué pasos dará el exconselleiro Javier Guerra, si aspira a dar de nuevo la batalla interna como ya hiciera en las primarias celebradas en febrero del 2016.

Por la izquierda

Menos sangrante, aunque sí decepcionante para sus representantes, fue la caída de Marea de Vigo. La coalición mantiene dos de los tres concejales que tenía. El cabeza de lista de esta formación, Rubén Pérez, se mostraba ayer partidario de «refundar» el espacio político que hay a la izquierda del Partido Socialista, sabedor de que las peleas internas a nivel gallego les han perjudicado. A la Marea le come el terreno el Bloque Nacionalista Galego, que ha sido capaz de incorporar a un segmento del electorado joven, además de recuperar a parte del que tuvo antaño, y que regresará al Ayuntamiento de Vigo cuatro años después con el joven candidato Xabier Pérez Igrexas.

Ciudadanos sigue sin sumar los suficientes apoyos en la mayor ciudad de Galicia. El candidato de la formación, Javier Alonso, regresaba ayer a trabajar a su empresa y anunciaba que seguirá trabajando con el resto de sus compañeros para obtener un buen resultado en las próximas elecciones autonómicas.

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