Indignación de diez víctimas del timador de ancianas porque la Fiscalía le rebajó la pena a sus espaldas

Dos afectadas denunciaron lesiones pero el acuerdo omitió tal delito y otras dos octogenarias han presentado una queja al Poder Judicial por la baja pena impuesta al estafador reincidente


vigo / la voz

Una decena de víctimas del estafador de ancianas de Vigo se mostraron ayer indignadas porque la Fiscalía cerró un trato con el timador y le redujo la pena de 4 años a 21 meses de cárcel sin contar con ellas ni consultarlas antes de entrar en el juicio. Dos afectadas presentaron minutos después sendos escritos de queja al Poder Judicial al considerar que se había hecho un pacto a sus espaldas con el falso recaudador del Catastro municipal que perpetró diez timos en medio año, entre el 6 de septiembre del 2017 y el 22 de enero del 2018.

El implicado, que es reincidente, pactó 21 meses de cárcel con la Fiscalía a cambio de declararse culpable solo de los timos. Inicialmente, la acusación pública pedía un total de 4 años y medio por tres delitos: por perpetrar diez estafas en seis meses, por revelación de secretos tras coger cartas del banco del buzón de las víctimas, y por lesiones leves a víctimas y familiares.

Charo, de 78 años, y Lucinda, de 80, explicaron sus razones para presentar en la Oficina de Atención a las Víctimas una queja al Consejo General del Poder Judicial. «Queremos que se haga una revisión del Código Penal. Este estafador actúa con alevosía contra gente mayor, estamos desprotegidos. Escogen a viejecitos. ¡Caramba, ya está bien!». Creen que la pena impuesta es baja.

Representantes judiciales explicaron a las octogenarias en los pasillos que ellas venían al juicio a declarar como testigos porque no se habían personado como acusación particular. Para ejercer su propia denuncia tendrían que haber contratado a un abogado privado. «No tenemos dinero», protestaron en los pasillos. La Fiscalía les representó pero su acuerdo enojó a las víctimas.

La vista por conformidad se zanjó en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. Cuando las víctimas fueron informadas del acuerdo, no daban crédito a lo que oían porque dos reclamaron por lesiones y ese delito se omitió a sus espaldas, según dicen.

El implicado, M.C.V., robaba datos personales del buzón de mujeres mayores, de 70 y 80 años que vivían solas, y luego timbraba a sus viviendas. Se colaba dentro tras ganarse su confianza. Fingía ser un recaudador de impuestos del Catastro o de Hacienda que venía a cobrarles atrasos de 150 o 250 euros. La mayoría pagaba para evitar el recargo. A veces, no entregaba recibo ni justificante de pago con la excusa de que lo enviaría el Concello por carta.

A diferencia de otras ocasiones, en esta oleada de estafas hubo peleas. Por ejemplo, una mujer con muletas le abrió la puerta pero lo reconoció porque ya lo había timado otra vez, pulsó su botón de alarma de teleasistencia y lo encerró con llave en su casa. Él, al verse acorralado, la zarandeó y la tiró al suelo para quitarle la llave. Abrió la puerta, huyó y dejó tirados dos sobres del juzgado y al Sergas a su nombre.

Hubo más incidentes. En un caso, un nieto se despertó por la mañana y le pilló en la cocina intentando estafar a su abuela con alzhéimer, a la que amenazaba con embargarle los bienes si no pagaba 150 euros. El timador, al verse atrapado, les amenazó con pincharles con un paraguas pero el joven se lo quitó y lo rompió de un rodillazo. La hija de la víctima le sacó fotos de la cara y luego lo persiguieron escaleras abajo. El estafador de las ancianas, que cumplía prisión por delitos similares, nunca usaba la violencia pero esta vez varias víctimas denunciaron empujones y lesiones leves en forcejeos. Pero ese delito no se tuvo en cuenta en el acuerdo final. «Hubo violencia, dimos testimonio de que tiró a una mujer o más, y se esto arregló sin tener en cuenta estos delitos», se quejó una afectada. «Él cogía una carta y la abaneaba con gesto amenazante, sentí impotencia, estaba en la habitación, le podían haber acusado de posesión de armas por el paraguas. Y otro día forcejeó con una señora mayor», dice la hija de la afectada con demencia senil.

En otro caso, él reclamó a una viuda una falsa deuda de su difunto esposo. Y dos víctimas dieron largas para telefonear a la Policía o al Concello.

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