La primera foto aérea de la ciudad

A bordo del aeroplano Marabú, el fotógrafo Pacheco retrató la ciudad en un vuelo pionero en septiembre de 1927


«Por su estructura urbana, es Vigo una de las ciudades que más interesantes aspectos ofrece para ser tomada fotográficamente desde avión», explicaba el periodista en 1927: «La multitud abigarrada de edificios, de las más caprichosas líneas geométricas, formando un intenso hervidero de actividades y dinamismos, presenta las sugestivas perspectivas que reproducimos en esta página».

Con este texto se acompañaba la primera foto de Vigo tomada desde un aeroplano, en el Libro de Oro de Galicia, una publicación entre el periodismo y el almanaque de promoción turística. Era septiembre de 1927, cuando el fotógrafo Pacheco se subió a bordo del Marabú, un avión Junkers que sobrevoló por primera vez la ciudad en un vuelo que tenía por objetivo localizar terrenos para la futura pista de aterrizaje de una línea regular con A Coruña, Oporto y Lisboa.

La crónica, en el ejemplar que encontramos digitalizado en la Biblioteca Nacional, ensalza la imagen del artista: «Pacheco, tan genial fotógrafo, como valiente ciudadano, despreciando peligros, se remontó en el aparato para captar esta modalidad de la hermosa población marítima, abrazada a su bahía incomparable».

Con menos floritura y más datos, El Pueblo Gallego cuenta la llegada del avión: «Ayer llegó a Vigo aterrizando en la playa de Panjón el avión Marabú de la Unión Aérea Española. Eran las once de la mañana cuando el pájaro metálico pasó sobre la ciudad, haciendo algunas evoluciones a vuelo bajo, que fueron contempladas por mucha gente. A los pocos segundos, el avión tomaba tierra en la playa de Lourido, continuación de la de Panjón». A bordo del aeroplano van el marqués de Quintanar y José M. Espinosa, ambos de la Unión Aérea Española. El piloto es José María Ansaldo y el copiloto Mario Álvarez, que también actúa como mecánico. «El Marabú es un avión moderno, marca Junkers, con un motor de 200 caballos. Mide 14 metros de largo y 9 de envergadura», relata el diario. «Tiene una cabina detrás de los asientos del piloto y el mecánico, con capacidad para cuatro personas, y detrás de esta cabina, un departamento de equipajes. Está todo recubierto de plancha metálica y en el hueco de las grandes alas lleva los depósitos de esencia». El avión puede amerizar añadiéndole unos flotadores. Y tiene su historia, porque participó en la evacuación de heridos durante la guerra de África. Y es de la mitad de tamaño que el de nueve pasajeros que la Unión Aérea Española utiliza en las líneas Madrid Lisboa y Lisboa-Sevilla, recién estrenadas.

El alcalde de Vigo, Alonso Cuenca, recibe a los aviadores en Panxón y los trasladan a Vigo en automóviles, mientras una pareja de la Guardia Civil se queda vigilando el aparato. Al día siguiente hará los vuelos sobre la ciudad que maravillan a los vigueses y en los que participa Pacheco para retratar Vigo por primera vez desde un avión.

Pero la visita tiene un objetivo más ambicioso. «El objeto de este viaje es el de estudiar sobre el terreno las condiciones de aterrizaje con el fin de establecer una línea aérea que, partiendo de El Ferrol, pase por La Coruña, Vigo y Oporto, para enlazar en Lisboa con los aviones de la línea Lisboa-Sevilla y Lisboa-Madrid», explica El Pueblo Gallego.

«La importancia de esta línea es verdaderamente trascendental. Por este medio Galicia tendrá una rápida comunicación con las principales ciudades de la península», afirman. La duración del viaje, «contando el tiempo que puede perderse en los aterrizajes», será de unas seis horas. «Las ventajas de esta línea no se limitarán solamente a la rápida comunicación con Lisboa y Madrid, sino también a las de las ciudades del litoral gallego», añaden.

El Ayuntamiento da alojamiento al marqués de Quintanar en la finca de la Pastora y a los demás tripulantes los instala en el hotel Moderno. Esa noche, se ofrece una cena de gala en el Moderno, presidida por el alcalde. A los brindis, el marqués de Quintanar proclama que, a partir de esta visita del Marabú, «Vigo contará con rápida comunicación aérea con el centro de España y, por enlace, con toda Europa y, si el proyecto progresa, Vigo solo estará separado de Madrid por cuatro o seis horas de vuelo».

Así es la historia de la primera foto de Vigo tomada desde un avión. En los tiempos que el Marabú sorprendió a los vigueses. Y también a los periodistas que hablaban de aquel «pájaro metálico» en abril de 1927.

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