Saiáns reforma su albergue ante la gran afluencia de peregrinos

Las instalaciones de la asociación de vecinos aspiran a obtener el reconocimiento oficial


vigo / la voz

Cerca de un millar de peregrinos han pasado por el albergue de la asociación de vecinos de Saiáns en apenas un año, una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que la pretensión de estas dependencias era tan solo la de cobijar a los caminantes que pasaban desencajados por la zona en busca de un espacio para descansar. De la buena acogida dan fe las cifras: en lo que va de año el aumento de peregrinos ha sido del 300 % con relación al mismo período del año anterior.

La otra cara de la moneda es que la afluencia de visitantes ha obligado a la entidad a ampliar sus servicios y a mejorar algunos aspectos para adaptarse a la normativa.

«Estamos mejorando cosillas en los aseos, cocina... Hemos puesto lavadora y secadora, que no teníamos, y se están usando mucho. Los peregrinos vienen con la ropa sucia, a veces mojada por la lluvia, y cuando llegan la meten en la lavadora, la secan y se van nuevos. Lo agradecen mucho», explica Xurxo González, presidente de la asociación de vecinos de Saiáns.

Su idea es que el Concello les eche una mano y que les reconozca de forma oficial, máxime cuando en Vigo no existe un albergue público de peregrinos. En la actualidad está en proyecto uno de la Xunta en la plaza de O Berbés. En Freixo (Valadares) hay un refugio gestionado también por la asociación de vecinos.

«Nos gustaría que nos ayudara el Concello y que nos asesorara, queremos estar dentro de unos parámetros. Ya no digo que nos ayude en plan económico, sino humanitario, nos vendría muy bien», comenta.

No es que se encuentren desbordados, pero la demanda es cada vez mayor. Las instalaciones son más conocidas hasta el punto de que la gente llama por teléfono para reservar, un detalle que no existe en los albergues públicos, donde la ocupación se hace por orden de llegada.

«Esto es una realidad, quieras o no, y la gente lo usa. No tendría sentido que no existiera. Vienen de todas partes, coreanos, chinos, japoneses, ucranianos, eslovenos y empiezan a llegar argentinos y brasileños; se enteran a través de las redes sociales y ahora estamos metidos en una asociación de albergues», apunta el responsable de la entidad vecinal. Detecta que algunos peregrinos llegan a Saiáns despistados y desconocen que se encuentran en Vigo, porque, dicen, no les consta ningún albergue en la ciudad. Creen que Saiáns es de otro municipio.

Otras veces, llegan que no pueden más y tienen que socorrerlos e incluso llevarlos al centro de salud o al hospital. «A finales del 2018 vino una señora de casi 80 años con las piernas totalmente hinchadas y llenas de llagas. Llevaba seis años con esa enfermedad y se empeñó en hacer el Camino pensando que era la única manera de curarse, según contaba la nieta», describe Xurxo González.

El albergue dispone de ocho camas y cuesta ocho euros por pernocta. Desde hace poco tiempo cuenta con un libro de visitas. «Nos ponen por las nubes. Unos peregrinos de Canadá se olvidaron de devolvernos la llave del albergue y nos la enviaron desde allí con mil disculpas», añade.

«Suelen dudar entre tres rutas, pero la mayoría escoge la más pegada a la costa»

Los peregrinos que llegan a Saiáns están en ocasiones desconcertados con las posibilidades que ofrece la ruta. «Suelen dudar entre tres: la que llaman el Camino primitivo, que va por el monte (Coruxo, Fragoselo...), la que pasa por la iglesia de Coruxo y la que discurre más pegada a la costa, que es por la que más se deciden», indica Xurxo González.

También en el refugio de Freixo asesoran a los visitantes que optan por el Camino portugués. «Este año se adelantó la llegada de peregrinos. No solemos reservar, aunque alguno llama el día anterior», indica Jesús Rodríguez, de la asociación de vecinos. Como sucede en Saiáns, se ven obligados a prestar primeros auxilios . «En lo que va de año han pasado españoles y extranjeros. Estuvieron un grupo de peregrinos brasileños, monjas y curas... Tuvimos que atender una urgencia de una persona con neumonía y la llevé al hospital», comenta el representante vecinal. En su refugio se cobra solo la voluntad.

El hecho de que los albergues públicos no reserven, es lo que ha hecho que en los primeros meses de este año muchos peregrinos del Camino portugués hayan optado por la oferta privada, donde sí pueden reservar con tiempo. Es lo que detecta Celestino Lores, presidente de la asociación Amigos del Camino Portugués. Los precios nada tienen que ver con los de albergues públicos como el de Pontevedra, donde cada pernocta sale por seis euros. Aún así, la pasada Semana Santa se cubrieron las 72 camas y tuvieron que abrir el pabellón de un centro de enseñanza.

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