Más infracciones en Vigo y su área por incumplir la ley antitabaco

Los controles pasan en un año de 323 a 455, la mayoría en locales de hostelería y ocio


vigo / la voz

Tras el temor inicial a las multas por incumplir la ley antitabaco, la situación parece haberse relajado, como demuestran las infracciones detectadas en Vigo y su área por las fuerzas de seguridad del Estado y los inspectores de salud pública de la Consellería de Sanidade.

Las 455 inspecciones cursadas en el último año se saldaron con la detección de 137 infracciones de todo tipo. La mayoría de los controles, en concreto 400, se realizaron en locales de hostelería y ocio. Otro medio centenar tuvieron como protagonistas a particulares, centros de trabajo y de docencia. La mayor parte de las actuaciones fueron ejercitadas de oficio, por iniciativa de las propias instituciones, mientras que solo siete se llevaron a cabo a partir de las denuncias cursadas por particulares, todas ellas por permitir fumar.

Las inspecciones en los locales de hostelería no solo tienen lugar en su interior, sino también en las terrazas cubiertas, añadidos con los que la mayoría de los establecimientos han tratado de esquivar la ley. El problema es que muchas de esas terrazas incumplen la normativa al estar más cerradas de lo permitido y funcionar casi como locales aislados.

Casi un centenar de las infracciones se registraron por permitir fumar o por detectar a personas consumiendo tabaco en locales de ocio nocturno y de hostelería, mientras que 23 están relacionadas con una deficiente señalización que avise de la obligada prohibición. Otras tantas infracciones tuvieron su origen en deficiencias relacionadas con el mecanismo de activación automática de las máquinas expendedoras, así como en ventas ilegales. Estas anomalías pueden provocar la adquisición de tabaco por parte de menores de edad, algo muy castigado.

De las siete denuncias presentadas por particulares por permitir fumar, cinco corresponden a locales de hostelería, una a la estación de autobuses y otra a un centro de trabajo, de los tres que se inspeccionaron, además de dos centros docentes.

Siete del total de los establecimientos denunciados fueron reincidentes, en general, por permitir fumar a la clientela.

De los 21 locales inspeccionados con terrazas cubiertas o con retranqueos de fachada, en cuatro se encontraron personas fumando, motivo por el que han sido propuestos para incoar el correspondiente expediente sancionador.

Clasificación

Las infracciones detectadas en el año 2018 son clasificadas como leves, en las que se incluye el hecho de fumar y aquellas que atañen a una incorrecta señalización. Es el caso de la inexistencia de carteles que adviertan de la ilegalidad de fumar o de la prohibición de venta de tabaco a menores de edad. El importe de las multas va de 30 a 600 euros.

Las infracciones graves incluyen permitir fumar, ausencia de mecanismos técnicos de activación a distancia de la máquina expendedora de tabaco e incumplimiento de la normativa en lo que e refiere a la venta de cigarros. En estos casos los importes de las sanciones oscilan entre 601 y 10.000 euros.

Las inspecciones realizadas el pasado año son 132 más que las del 2017, cuando se cursaron 323. En ese año también las infracciones fueron muchas menos, en concreto solo 34, de las que diecinueve se clasificaron como graves y quince leves. Las más repetidas fueron por permitir fumar.

«En los hoteles se respeta bastante la normativa, aunque aún hay picaresca»

Al contrario de lo que sucede en los locales de hostelería y ocio nocturno, en el sector hotelero no se detectan tantas infracciones, según comentan empresarios del sector. «En los hoteles se respeta bastante la normativa, aunque aún hay picaresca», comenta César Sánchez Ballesteros, presidente de la Asociación de Empresarios de Hospedaje de Pontevedra (Asehospo). Cree que la gente ya se ha acostumbrado a no fumar en su casa y que hace lo mismo en el hotel. «Siempre hay la excepción del que se asoma a la ventana y deja rastro en la habitación. Ahora se utilizan productos que quitan el olor, no como los de antes, que lo enmascaraban», apunta.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los inspectores es al de las terrazas cubiertas. Coincidiendo con la temporada invernal bares y cafeterías cierran a cal y canto los toldos hasta el punto de quedar prácticamente aisladas del interior.

Esta circunstancia llevó a la Consellería de Sanidade a controlar las terrazas de forma independiente del interior de los establecimientos desde el 2017 y a reflejar en las actas en qué parte del local se incumple la normativa. La ley permite colocar como mucho dos parámetros verticales para impedir la entrada de aire. Pese a ello, cada vez son más los locales de hostelería que las cierran casi por completo para evitar que pase el frío hasta el punto de llegarlas a clavar en las fachadas de los edificios y de arriesgarse a multas.

Esto ha hecho que, si bien la situación en los interiores de los bares se ha estabilizado, no suceda así con las terrazas.

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