Aquel trágico rescate del Remolcanosa 5

HEMEROTECA | Tres marineros fueron barridos de la cubierta de la embarcación por un cable que se soltó cuanto remolcaban al mercante griego Cretan Reefer a sesenta millas de la ría de Vigo


vigo / la voz

Marzo de 1979 fue un año complicado para la navegación en la costa gallega. Prueba de ello fueron las setenta personas salvadas de una muerte más que segura por la tripulación del Remolcanosa 5 durante ese mes. Sin embargo, el peaje pagado por aquel gran buque de salvamento marítimo fue enorme. El 24 de marzo de ese año, tres marineros de la embarcación fallecieron durante la operación de rescate del mercante griego Cretan Reefer.

Los tres marineros del remolcador fueron arrastrados de la cubierta del buque por un golpe del cable con el que remolcaba al barco heleno a unas sesenta millas del puerto de Vigo. Para mayor complejidad, el terrible accidente se producía de noche, por lo que desde un principio se dieron por perdidos los tres hombres.

Los tres marineros eran Manuel Barreiro Otero, de 19 años, soltero y marinero de primera: Félix Lourido Valverde, de 35 años, casado, con cuatro hijos de corta edad; y el contramaestre del remolcador, Benigno Carrera Rodeiro, de 48 años, casado, con una niña. El primero era vecino de Cangas, el segundo de Bouzas y el tercero de Vigo.

El accidente ocurría sobre las nueve y media de la noche. En ese momento, los tres tripulantes salieron a cubierta para sujetar un bidón que se había soltado y que hacía bastante ruido, tal como contaba al día siguiente La Voz de Galicia. Cuando se encontraban en la cubierta, según se especuló después, una gran ola pudo producir el acercamiento del buque remolcado con el consiguiente aflojamiento del cable de arrastre. Al volver a tensarse, se produjeron fuertes sacudidas que probablemente fueron las que arrojaron a los tres hombres al mar.

Pese a darse la alarma inmediatamente no se localizaron los hombres caídos en el agua. No obstante se lanzaron dos balsas salvavidas al mar por si algún superviviente pudiese alcanzarlas, al no localizar a ninguno con el rastreo sobre el mar iluminando la superficie con reflectores que tienen un alcance de tres millas.

Las balsas, perfectamente acondicionadas para la supervivencia en el mar, iban provistas de víveres para 8 hombres durante 8 días. Los cálculos realizado, teniendo en cuenta la dirección del viento, hacían pensar que las balsas podrían aparecer por la zona de Finisterre. Las balsas no aparecieron pero sí un salvavidas de ellas. Fue el día 28 cuando un pesquero que faenaba cerca de las costas de Corrubedo encontró flotando en el agua un salvavidas que fue identificado como perteneciente a una de las balsas arrojadas al mar por el Remolcanosa 5. Aunque la Comandancia de Marina de Vigo dio orden a todos los barcos que navegaban por la zona en donde ocurrió el accidente de que vigilasen el mar, no fue posible localizarlos.

La operación de remolque del mercante griego continuó durante toda la noche del accidente, llegando ambos buques al puerto de Vigo sobre las 10 de la mañana del domingo. No fue el único barco que remolcó aquellos días el Remolcanosa 5. Ese mismo mes, la embarcación tuvo que atender al mercante alemán Westfalia, en donde se produjo un incendio debido a la peligrosa carga que transportaba.

Tan solo unos días después del dramático suceso, la compañía propietaria del remolcador, Remolcadores Nosa Terra, enviaba cartas al rey, presidente del Gobierno, ministro de Transportes y otros organismos oficiales con la documentación que calificaba al Remolcanosa 5 como buque de salvamento. Lo hacía para que se le aplicase la desgravación fiscal correspondiente, lo que evitaría el embargo del barco por parte de los astilleros donde había sido construido. La desgravación solicitada era equivalente a la deuda que la armadora mantenía con los astilleros onubenses, veinte millones de pesetas.

Tractor marino

Se decía entonces que el Remolcanosa 5 estaba entre los cuatro mejores buques de salvamento del mundo y que empleaba a numerosas personas. En 1979, cuando se produjo el peor accidente en este barco, existían en Galicia 21 remolcadores, pero ninguno comparable a este auténtico tractor marino. Su potencia alcanzaba los 5.070 h/p, mientras que el siguiente más poderoso se quedaba en los 1.800.

Esta embarcación estuvo en servicio 34 años, entre 1977 y el 2011, socorriendo en ese tiempo a centenares de embarcaciones de diversos tamaños. Durante su período de actividad en España, se produjeron otros tres fallecimientos de tripulantes en distintas acciones. Cuando dejó de prestar servicio en las costas españolas, sus propietarios lo vendieron a una naviera búlgara, que lo rebautizó bajo una bandera de conveniencia. Ayer estaba en el puerto de Dubai, en el Golfo Pérsico, según indican los localizadores de tráfico marítimo.

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