Vigo cae en manos de las tropas francesas

El Casco Vello acoge la primera representación de la Festa da Reconquista con la destitución de la corporación municipal


Vigo

Oficialmente, Vigo ya está ocupado por los franceses. Los de mentirijilla. Esos vecinos del Casco Vello a quienes le toca hacer de invasores napoleónicos durante la Festa da Reconquista. Son los auténticos héroes de la celebración por lo que tienen que aguantar. El evento, que este año cumple un cuarto de siglo, tuvo ya la primera de las escenas recreativas de los hechos acontecidos en marzo de 1809. Fue la correspondiente a la destitución de los cargos principales de la localidad por parte del pueblo, acusados de inacción ante el inminente peligro de invasión.

Poco antes, y por aquello de conmemorar los orígenes de la fiesta, la Asociación Veciñal e Cultural do Casco Vello realizó un homenaje a algunos de los impulsores y mantenedores del evento. Los elegidos fueron Fátima González, Victoria País, José Manuel Daveiga, Fátima Suárez, Leo Alonso (que no pudo recoger su trofeo), Antón Bouzas, Loli Hernández, Xosé Lois Gutiérrez Pais y Fiz Axeitos. Algunos de estos volvieron este año para asumir papeles en la recreación histórica.

El buen tiempo impidió que la representación fuera seguida por mucho público. Aun así, Abel Caballero insistió en que el mensaje de que dentro de otros 25 años seguiría al frente del consistorio olívico. El alcalde estuvo acompañado por la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, y varios concejales de su gobierno. Todos ellos vestidos a la moda de 1809. David Regades, el delegado de la Zona Franca, optó por una moda más contemporánea.

La representación de la destitución de las autoridades vigueses tuvo este año mejoras notables y se desarrollo en un escenario que pretendía reproducir la casa consistorial de 1809, aunque en la puerta lucía un escudo muy posterior a la época que representaba, con la presencia del castillo y el olivo, cuando el símbolo de Vigo en aquellos años era una concha compostelana.

El diálogo de la dramatización de los hechos, acompañado por el canto de un ciego con su zanfoña, sorprende por querer dar la idea de que en la villa hubo una lucha dialéctica entre enciclopedista afrancesados y absolutista convencidos. En cualquier caso, los actores convencieron a los espectadores, que no dudaron en participar con los ya famosos gritos de "Defensa, defensa!".

La entrada de las tropas francesas, una vez sustituido el juez Alonso Cairo por Francisco Xavier Vázquez Varela y nombrado Juan de Villavicencio como nuevo gobernador militar, provocó, como todos los años, los silbidos y abucheos del respetable. Y eso a pesar de que el comandante Chalot prometió que no debían temer nada. Eso sí, lo dijo con el sable en la mano.

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