La Universidad mete mano al botellón

Estudiantes y rectorado programan actividades saludables y solidarias para tres días de San Pepe


vigo / la voz

Lo llaman primera revolución industrial. Y es que los alumnos de la Escuela de Ingeniería Industrial de Vigo han decidido coger el toro por los cuernos y acabar con el botellón de San Pepe. Para ello cuentan con el apoyo incondicional del rectorado de la Universidad de Vigo. De esta forma se convierte en la segunda institución de la ciudad en afrontar el problema. El Concello aprobó en el 2009 una ordenanza de convivencia ciudadana que logró atajarlo en algunos puntos de la ciudad, la mayoría en el Casco Vello. Sin embargo, el cumplimiento de la normativa se ha relajado en los últimos años hasta el punto de resurgir con fuerza en el mismo barrio antiguo. En la actualidad la zona más conflictiva es la portuaria, desde el Náutico a la plaza de la Estrella, donde cientos de jóvenes se concentran los fines de semana. Pese a anunciar el Puerto en varias ocasiones su intención de tomar cartas en el asunto, aún no ha adoptado medidas.

No se trata, dicen los universitarios de Industriales, de prohibirlo sin más. Una, porque no pueden al ser la de San Pepe una manifestación espontánea, y otra, porque es necesario ofrecer alternativas. Es lo que han decidido hacer para la celebración de este curso, programar actividades originales y de diferentes ámbitos. Se desarrollarán de lunes a miércoles de la próxima semana y darán a conocer las aplicaciones más peculiares de esa ingeniería.

La delegación de alumnos de la escuela quiere recuperar la festividad de su patrón integrando a todos los sectores del centro. Pretende lograr un ambiente distendido, solidario y diferente. Para ello contará con la colaboración de la institución, que pondrá en marcha medidas con el fin de evitar el botellón en la plaza Miralles, donde se celebra habitualmente. «La Universidad ha intentado cerrar la zona para que no esté disponible, se llevan a cabo labores de limpieza. Son medidas disuasorias», explica Yasmina González, integrante de la delegación de alumnos de la escuela. No podrán impedir que se reproduzca en algún otro espacio, pero al menos, estudiantes y rectorado pondrán todo de su parte.

«Por el desmadre que se producía nadie se responsabilizaba de adoptar medidas de seguridad y eso no nos parece adecuado», apunta la representante de alumnos.

Todas las actividades programadas tendrán alguna relación con el ámbito de la ingeniería. En el caso de Cé Orquestra Pantasma, que actuará el lunes por la mañana. Diseñó un sistema de poleas y mecanismos para que una persona sola haga uso de varios instrumentos. La filloada prevista para ese mismo día a partir de las 10.30 horas será posible gracias a una obra de ingeniería que consigue servir 1.200 unidades cada hora. Una simbiosis de innovación y tradición.

A los que quieran trasladarse desde la sede de Industriales en el centro de la ciudad al campus se les facilita un tique en la delegación de estudiantes a cambio de un alimento no perecedero que se entregará al Banco de Alimentos.

El alumnado cuenta con la colaboración de la Unidad de Igualdad de la Universidad para que la celebración se desarrolle de forma inclusiva y evitar cualquier tipo de discriminación. Con la colaboración del vicerrectorado de Responsabilidad Social, el martes a las 12.00 y 17.00 horas habrá dos pausas saludables con la entrega de fruta para promocionar la integración de hábitos de vida saludable en la comunidad universitaria.

Tras la jornada musical y gastronómica del lunes, para el martes están programados partidos de brilé y ajedrez. Los actos oficiales con entrega de premios tendrán lugar el miércoles en la sede de Torrecedeira.

Prohibiciones y comas etílicos no lograron acabar con esta práctica

No es la primera vez que la Universidad de Vigo intenta acabar con el botellón en el campus. En el 2009 denegó el permiso a los estudiantes de Ingeniería Industrial para celebrar San Pepe en la plaza Miralles. Alegó que lesionaba la imagen de la institución y que podría derivar en problemas de convivencia. Ante el escaso éxito, al año siguiente la institución aprobó una normativa antibotellón. Tampoco fue efectiva y apenas un mes después más de tres mil jóvenes celebraban San Pepe haciendo caso omiso del llamado Acuerdo de Desarrollo de las Fiestas de los Patrones de los Centros.

Aunque en el texto se eludía la palabra botellón, su fin último era erradicarlo. De hecho, prohibía las fiestas en la plaza Miralles e invitaba a organizarlas en cada facultad o escuela.

El desmadre de años anteriores preocupaba seriamente a los responsables universitarios. En el 2007 llegaron a congregarse cerca de seis mil jóvenes en San Teleco. Protección Civil tuvo que atender a veinticinco personas, la mayoría por coma etílico.

Los propios estudiantes también han intentado acabar con esta práctica en varias ocasiones, como sucedió en el 2010. Los alumnos de Teleco organizaron una romería en su escuela y se desentendieron del botellón. Sin embargo, llegó a celebrarse sin que nadie quisiera responsabilizarse de la fiesta.

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