Agresiones, la condena de cárcel más habitual en Vigo

En Vigo se celebran mil juicios al año por delitos en los que el acusado afronta penas de prisión de dos a cinco años, sin contar los 72 procesos por tráfico de drogas y crímenes que se ventilan en la Audiencia


VIGO / LA VOZ

Las palizas y los malos tratos son los principales motivos en Vigo para acabar sentado en el banquillo bajo la amenaza de ocupar una celda en la prisión de A Lama. El año pasado, los juzgados de lo Penal celebraron 164 juicios por lesiones dolosas (intencionadas) y maltrato. Este es el delito que encabeza el ránking anual de infracciones castigadas con cárcel en Vigo. Sin embargo, muchas vistas se cierran con un acuerdo de conformidad en las que la Fiscalía acepta rebajar la pena a menos de dos años porque muchos son delincuentes primerizos y la jueza suspende la ejecución de su ingreso en prisión. De este modo, muchos condenados por peleas de discoteca, maltrato familiar o riñas vecinales se libran de entrar en la penitenciaría y solo van en casos muy graves o por ser reincidentes.

Además de los mil juicios celebrados en los tres juzgados de lo penal cada año en Vigo, hay otros 72 más en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, especializada en delitos graves, lo que incluye la venta de papelinas, narcotráfico, homicidios y asesinatos, y lesiones con deformidad, entre otros. Este tribunal también estudia 56 recursos de apelación al año presentados por condenados en la sala penal.

Los penalistas consultados, en base a su experiencia, sostienen que gran parte de los vigueses que están encarcelados fueron condenados por delitos de robo con violencia (atracos y tirones), tráfico de drogas, conductores reincidentes en infracciones contra la seguridad vial o por delitos contra la propiedad.

El penalista Carlos Borrás considera que «salvo las lesiones graves, lo normal es que a los acusados de agredir a otro les quede la condena en menos de dos años. Entrar en la cárcel depende de muchos factores como la reincidencia o la gravedad». Borras cree que va mucha más gente a prisión por el delito de robo con violencia. Se trata de tironeros, atracadores de farmacias, gasolineras y bancos que afrontan penas de entre cuatro o cinco años. El año pasado, hubo 46 juicios en Vigo por robos con violencia. De este delito fue acusada la cúpula de la banda juvenil latina Los Betas, quienes están en prisión provisional por este motivo y recientemente varios fueron juzgados por asaltar a un peatón con un cuchillo.

Otro abogado especializado en penal, Manuel Carpintero, considera que la mayoría de los delitos que llevan a alguien a prisión tienen relación con las drogas. En los juzgados de lo penal, el año pasado hubo 14 juicios por delitos contra la salud pública pero todos ellos relacionados con marihuana y cannabis. El tráfico de drogas duras tiene penas más altas y se juzga en la Audiencia. «Los que dan palizas también van a la cárcel pero con menor frecuencia que por asuntos de drogas. También se incrementaron los de robos», dice Carpintero.

La penalista Esther Lora cree que quienes realmente acaban en prisión están condenados por delitos contra la propiedad, robos y tráfico de drogas a cualquier escala. «Hay bastante reincidencia en este tipo de delitos, lo que muchas veces implica el ingreso efectivo porque los jueces deniegan la suspensión de la pena o le revocan la suspensión que ya tenían porque volvieron a delinquir», indica.

En el caso de los robos con fuerza (el ladrón reventó una cerradura), se juzgaron 78 casos en Vigo el año pasado. Algunos acusados pertenecían a bandas de asaltantes de viviendas.

En cambio, los descuideros (que actúan sin violencia ni fuerza) salen mejor parados. Hubo 59 juicios de hurtos y receptación de objetos robados en Vigo el año pasado pero la mayoría no ingresó en prisión porque afrontaban penas mínimas.

Finalmente, el penalista Guillermo Presa considera que uno de los delitos más habituales que puede llevar a prisión es el que cometen los conductores contra la seguridad vial. «Al final, entran», dice Presa. La razón para acabar en la penitenciaría es la misma que en otros delitos: «Son reincidentes». El año pasado, hubo 47 juicios en Vigo contra conductores ebrios o drogados o que circulaban sin seguro. Una gran parte prefiere conformar en un juicio rápido tras ser pillados pero otros lo pelean en un juicio penal y los que son reincidentes, al final, ingresan.

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