Fallece siete meses después de sufrir picaduras de avispas velutinas

Ángel Davila será enterrado mañana en Nigrán


Vigo

Un hombre de 50 años que llevaba siete meses grave tras sufrir un ataque de avispas asiáticas el pasado mes de agosto falleciendo este martes en el Hospital Meixoeiro, de Vigo. Ángel Davila vivía en la parroquia de Chandebrito, en Nigrán, donde este jueves recibirá sepultura.

Lito, como le conocían sus allegados, no logró recuperarse después de sufrir varias picaduras de velutinas un día de verano en el que estaba ayudando a su hermano a desbrozar unas fincas. Los hechos sucedieron el pasado 8 de agosto en una zona rural próxima al parque tecnológico de Valadares, en Vigo.

Ángel Davila estaba realizando las tareas en el campo cuando tuvo la mala suerte de remover un nido de avispas que se encontraba en el suelo oculto entre la vegetación. Los insectos salieron del nido y lo atacaron. Días antes había sufrido picaduras de avispas autóctonas, pero no le había pasado nada. Sin embargo, tras este nuevo ataque comenzó a sentirse muy mal al cabo de unos segundos. Fue a refrescarse a una fuente cercana, pero se desvaneció antes de llegar.

Un vecino que se encontraba cerca acudió en su ayuda al ver cómo se caía al suelo. Inmediatamente llegó una ambulancia. Los técnicos sanitarios intentaron reanimarlo durante más de una hora. Como no recobraba el conocimiento, lo trasladaron en camilla a través de un sendero de unos 40 metros de largo hasta donde se encontraba la ambulancia que lo llevó hasta el Hospital Álvaro Cunqueiro.

Fue ingresado en varios centros

El hombre no reaccionó bien y entró en coma al cabo de unos días, por lo que tuvo que ser ingresado en la uci. Posteriormente fue trasladado a otros centros hospitalarios de la provincia. Permaneció ingresado en el sanatorio privado Santa María de Pontevedra y después en el Hospital Montecelo, hasta que lo trasladaron al Meixoeiro de Vigo, donde falleció. En todos estos meses no llegó a experimentar una mejoría que pudiera dar aliento a los médicos. Durante su convalecencia no podía hablar, tuvo mucha fiebre, pero reaccionaba a los estímulos.

Un familiar comentaba ayer que era una persona muy conocida y querida en Chandebrito. Era el dueño del único bar existente en esta parroquia de Nigrán. Se implicaba mucho con todas las actividades vecinales, como, por ejemplo, la fiesta de San Campio. «Era una muy buena persona que lo daba todo por los demás», recordaba el familiar. El hombre estaba casado y tenía dos hijos.

El año pasado fallecieron tres personas en Galicia por picaduras de avispas, una de ellas en O Porriño. Todos se encontraban realizando trabajos agrícolas cuando sufrieron los ataques y eran alérgicos al veneno.

Los servicios de emergencias percibieron el verano pasado cómo muchas colonias mudaron sus costumbres y comenzaron a nidificar en el suelo, con el consiguiente peligro.

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