Los concellos se anticipan a Tráfico y las zonas 30 crecen en la provincia

Pontevedra, Vigo, Marín y Vilagarcía limitan la velocidad en amplias áreas urbanas


pontevedra / la voz

La previsión de la Dirección General de Tráfico de aprobar el límite de 30 kilómetros por hora en las ciudades antes de abril encontrará a buena parte de los concellos de la provincia con los deberes hechos o avanzados. Esta normativa se aplica en el casco urbano de Pontevedra desde el 2010 -es uno de los logros de los que más presume el equipo del alcalde Fernández Lores-. Asimismo, en Vigo hay unas doscientas calles, paseos y viales que disponen de esta restricción a la velocidad del tráfico y que funciona también desde hace años. En la ciudad olívica, la rebaja es todavía mayor en el Casco Vello, donde la circulación se reduce a 20 kilómetros por hora.

La norma que la DGT prevé aplicar a partir de la primavera será obligatoria, en principio, para las ciudades. Sin embargo, la convicción de que las localidades deben ser más seguras para los peatones ha ido calando en los gobiernos municipales de distintos signo. Por esa razón, en casos como Pontevedra se ha ido directamente a la peatonalización del casco histórico y a la zona 30 para el resto del área urbana. En municipios de menor tamaño se ha optado por medidas que rebajan la barrera estándar de los 50 kilómetros por hora en poblado. Aunque cada concello se ha adaptado a las circunstancias locales y no todos aplican de igual forma estas restricciones.

En Vilagarcía la rebaja de la velocidad se ha extendido por buena parte del viario urbano, dentro del plan de pacificación del tráfico, un proyecto que también contempla la habilitación de dos mil plazas de párking gratuito en los aparcamientos disuasorios del entorno. Por su parte, en Marín, el pleno aprobó a finales del año pasado la total implantación de la normativa en todo su casco urbano.

Criterio variado

En Sanxenxo, la Diputación de Pontevedra ejecutó la reforma de la calle Luis Rocafort, principal acceso a la playa de Silgar y que ya lleva un año funcionando con lombos y señales que advierten a los conductores de que no se puede ir a más de 30 kilómetros por hora. Esta calle es un emblema para la actual Diputación, que anunció en reiteradas ocasiones que su diseño, y también su restricción de la velocidad, se exportará a todos los tramos de travesía donde actúe.

En A Illa, la zona 30 está implantada en la avenida da Ponte, principal acceso al casco urbano, mientras que en O Grove, la medida se lleva adelante en San Vicente do Mar. En Poio hay pequeños tramos a 40 en entornos sensibles como el colegio o el ambulatorio, mientras que en Caldas de Reis, aunque la ordenanza limita a una velocidad de 40, en la señalización horizontal siguen figurando los 50. Más hacia el interior de la provincia, la zona 30 solo se limita a algunos tramos muy concretos de Lalín y Silleda.

Cangas presume de tener uno de los pasos de cebra más grandes de Galicia, con 40 metros lineales de rayado de paso de cebra. Este es el punto del casco donde se aplica la limitación, que está mucho más extendida por Moaña.

En A Guarda, el centro está a 30 y en la entrada de Tui se limita a 40. En Gondomar, el alcalde Francisco Ferreira, explica que todo el casco está a 40, mientras que algunas calles y la urbanización Muiños son zona 30. Para este regidor, la limitación es lógica. «Es el futuro», sostiene. Y no hay que olvidar tampoco que este límite de 30 es una velocidad más recomendable que la de 50 ante los lombos que se multiplican por las carreteras de la provincia.

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