Natación en la piscina de la ría

Antes de que Vigo tuviese instalaciones para nadadores, las competiciones se celebraban en los muelles portuarios


Desde hace años, Vigo cuenta con una notable oferta pública de piscinas. Están las de Barreiro, Florida y Navia, que gestiona Máisqueauga. Y las municipales de la anterior oleada: As Travesas, Lavadores, Teis y Valadares. También hay piscinas al aire libre en Samil y se cuentan por miles en las casas de nuestras parroquias. Por haber, hay hasta una piscina en la azotea de un hotel en la plaza de Compostela. Pero hubo una época no tan lejana en la que practicar la natación sólo ofrecía una opción: echarse a la ría. Hasta el punto de que las pruebas deportivas se celebraban en las propias dársenas portuarias, como podemos observar en esta foto del Archivo Pacheco.

La imagen fue rescatada para la exposición Vigo, la ciudad retratada, celebrada en 2015. Y nos muestra cómo en la dársena del puerto se está llevando a cabo una prueba de natación, con sus calles delimitadas por cuerdas sobre el propio mar, mientras los espectadores siguen la competición desde los muelles.

Porque hasta que, en 1967, se inauguró la piscina climatizada del Real Club Náutico, la natación y el waterpolo se practicaban en aguas de la propia ría de Vigo, ya que no existía ninguna instalación adecuada para ello.

El Club Náutico de Vigo había sido fundado el 15 de abril de 1906, añadiendo el título de Real a su nombre cuando el 7 de agosto de aquel año el rey Alfonso XIII aceptó la Presidencia de Honor de la entidad. Sin embargo, después de cuatro años el club entró en crisis y cesó toda actividad en 1910.

Refundado dos décadas más tarde, en 1926, su primera sede social era tan precaria que estaba flotando sobre la ría. Era la goleta Klosofic, un elegante buque de tres palos y 800 toneladas de registro, que estaba fondeada frente al actual muelle.

El Náutico vive un gran impulso a partir de 1945, cuando se fusiona con el Club Marítimo de Vigo, en una operación donde es fácil ver una intencionalidad política tras la Guerra Civil. Del Marítimo puede decirse que era la modernidad frente al conservadurismo. En su sede social, durante la República, estaba grabado en bronce este lema: «Democracia y libertad». Y no resultaba cómodo al nuevo régimen, pese a sus pasados éxitos en la vela, el remo y como creadores de un evento que pervive: la travesía a nado de laría de Vigo. El Marítimo de Vigo fue también pionero en la incorporación de la mujer. De hecho, fue el primer club de España en organizar regatas de remo para señoras. Era obvio que aquella política no encajaba con los nuevos tiempos.

Del Marítimo heredó el Náutico un proyecto para construir una sede en tierra, en la dársena que actualmente ocupa el segundo. Incluso tenían su propio proyecto de arquitectura para una piscina, pero fue descartado y, tras la absorción en 1940, se optó por un nuevo diseño, encargado en 1944 al arquitecto Francisco Castro Represas.

En 1945 se inaugura el nuevo edificio, que imita un barco. Pero la piscina cubierta y climatizada no comenzará a construirse hasta 1963. Y se inagurará cuatro años más tarde, en 1967, poniendo fin a las pruebas de natación y waterpolo al aire libre.

El catálogo de la muestra de Pacheco recuerda que las competiciones «se desarrollaban a ambos lados de la dársena del Club y eran seguidas siempre por gran cantidad de público, un público que pocas veces tenía ocasión de contemplar gratuitamente pruebas deportivas».

Así que hubo una época en la que la natación en Vigo se hacía en la ría misma, sujeta a las mareas y a las inclemencias del tiempo. Ahora que hay piscinas por todas partes, no está de más recordar a aquellos valientes que emulaban a Weissmuller y que con la determinación de Tarzán se arrojaban a las frías aguas para practicar deporte.

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