20 kilos de veneno diario

Vigo incrementó en un 5,8 % sus emisiones de CO2 en una década. La juventud debería seguir a Greta Thunbeg


Amigos da Terra vigo@tierra.org

Mujer tenía que ser. Mujeres son las que con enorme diferencia están liderando las iniciativas más valientes en defensa de este planeta. Hoy esta página la escribe una de ellas porque todos los días son 8 de marzo. Es una niña que decide el pasado agosto que cada viernes no va a ir a clase y se planta ante el parlamento de su país con una pancarta escrita en un cartón: «Huelga escolar por el clima». Así de simple. Unos meses después, ante los representantes de 200 países presentes en la cumbre del clima de Katowice, dijo: «Mi nombre es Greta Thunberg. Tengo 15 años. Soy de Suecia. Hablo en nombre de Climate Justice Now. Mucha gente dice que Suecia es solo un país pequeño y no importa lo que hagamos. Pero he aprendido que nunca eres demasiado pequeño para marcar la diferencia. Y si algunos niños pueden generar titulares en todo el mundo simplemente por no ir a la escuela, entonces imaginen lo que todos podríamos hacer juntos si realmente quisiéramos. Pero para hacer eso, tenemos que hablar con claridad, no importa lo incómodo que pueda ser. Ustedes solo hablan de crecimiento verde [crecimiento económico sostenible] porque tienen demasiado miedo de ser impopulares. Solo hablan de seguir adelante con las mismas malas ideas que nos metieron en este lío, incluso cuando lo único sensato que pueden hacer es poner el freno de emergencia. No son lo suficientemente maduros como para contar las cosas como son. Incluso esa carga la dejan para sus hijos. Pero a mí no me importa ser popular. Me preocupo por la justicia climática y por el planeta. Nuestra civilización está siendo sacrificada por la oportunidad de que un número muy pequeño de personas continúe haciendo enormes cantidades de dinero. Nuestra biosfera se está sacrificando para que las personas ricas en países como el mío puedan vivir en el lujo. Son los sufrimientos de muchos los que pagan por los lujos de unos pocos. El año 2078, celebraré mi 75 cumpleaños. Si tengo hijos tal vez pasen ese día conmigo. Tal vez me pregunten por ustedes. Tal vez te pregunten por qué no hicieron nada mientras aún había tiempo para actuar. Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos. Hasta que no comiencen a centrarse en lo que debe hacerse en lugar de lo que es políticamente posible, no habrá esperanza. No podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis. Necesitamos mantener los combustibles fósiles en el suelo y debemos centrarnos en la equidad. Y si las soluciones dentro del sistema son tan imposibles de encontrar, tal vez deberíamos cambiar el sistema en sí mismo. No hemos venido aquí para rogar a los líderes mundiales que se preocupen. Nos han ignorado en el pasado y nos volverán a ignorar. Nos hemos quedado sin excusas y nos estamos quedando sin tiempo. Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no. El verdadero poder pertenece a la gente. Gracias».

El cambio climático solo tiene un aspecto positivo: hacer evidente que para los procesos ecológicos esenciales no existen fronteras, pero podemos hacer una traducción local que se resume en apenas tres datos que nos brinda el informe actualizado de la oficina del Valedor do Cidadán sobre la contribución local al cambio climático global aplicado al municipio de Vigo: en el último año contabilizado (2012), la producción de gases de efecto invernadero de Vigo alcanzó un bonito total de 2.058.782 toneladas. Esto quiere decir que, en solo una década, Vigo incrementó en un 5,87 % sus emisiones de CO2 respecto al anterior dato de referencia (2003) o, lo que es lo mismo, el equivalente a 6,92 toneladas anuales por persona, 20 kilos de veneno diario.

El próximo viernes 15 la juventud europea sale a la calle convocada por el movimiento ya imparable iniciado por una niña sueca y su pancarta de cartón. En Vigo, las aulas deberían quedar vacías y todas, todos, profesorado, padres y madres y ciudadanía, un pasito detrás de esa juventud, deberíamos estar allí, en la calle, con ellas; y la clase política, dos pasitos detrás también. Greta Thunberg se llama, y mujer tenía que ser.

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