Los jefes de los centros de salud de Vigo plantan al conselleiro de Sanidade

Abandonan una reunión, tras una hora, porque en ella estaba el equipo directivo del Sergas en la ciudad; la crisis de la atención primaria continúa


Vigo

Una fallida reunión esta tarde aleja más las posturas entre los jefes de los centros de salud que dimitieron de sus puestos en diciembre en el área de Vigo (una renuncia que no fue aceptada por el Sergas) y la Consellería de Sanidade. La reunión fue fallida porque no llegó a celebrarse, a pesar de que los médicos estuvieron cerca de una hora hablando con el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña.

Fue una situación rocambolesca. Los jefes de servicio habían solicitado una reunión con el conselleiro de Sanidade. Ya habían mantenido un encuentro con Almuiña hace un mes y medio, del que había salido el compromiso de hacer un plan de choque para Vigo en tres meses. Como entendían que no se había avanzado nada, solicitaron otra reunión con el conselleiro. Pero los médicos habían puesto un condicionante: que no estuviese ningún directivo del área sanitaria de Vigo. 

Acudieron ocho doctores. Al entrar en la sala, junto al conselleiro estaban dos de sus directivos de confianza y, además, el gerente del área sanitaria de Vigo y dos directivas. Tan pronto los vieron, los médicos dijeron que no se sentaban en la reunión, y salieron de la sala. Prácticamente no hubo ni saludos. 

Almuiña sabía que los jefes de servicio de Vigo habían puesto un veto a Félix Rubial y su equipo. Al ver que los médicos se quedaban fuera, el conselleiro decidió que saliese todo su equipo, incluidos el gerente del Sergas y el director de Asistencia Sanitaria, Antonio Fernández-Campa y Jorge Aboal, respectivamente, que son los gestores con más rango. Solo entonces, los doctores sí accedieron a sentarse. 

Lo que siguió fue un encuentro fallido. Durante prácticamente una hora, los jefes de servicio de atención primaria estuvieron con el conselleiro, mientras cinco directivos del Sergas (Campa, Aboal, el gerente de Vigo, Félix Rubial, la directora asistencial del área, Mar Vázquez, y la directora de primaria de Vigo, Elena Lorenzo) esperaban en la antesala, en la delegación de la Xunta en Vigo, sin saber si acabarían entrando a la reunión o no. Almuiña intentó convencer a los médicos de que aceptasen la presencia del gerente y su equipo. Algunas de las medidas solicitadas por los jefes de servicio requieren, según la consellería, ser ejecutadas por la dirección sanitaria de Vigo. «A xerencia é fundamental», dijo el conselleiro al salir. Los jefes, que siguen considerándose dimitidos, insistieron: no hablarían de nada si estaban allí los gestores de la Estrutura Organizativa de Xestión Integrada (EOXI), el organismo que gestiona los hospitales y centros de salud.

Después de tres cuartos de hora debatiendo sobre si habría reunión, el conselleiro les pidió a los médicos que escuchasen durante cinco minutos al gerente de Vigo, según confirman varios de los asistentes. Accedieron. Félix Rubial entró. Al cabo de cinco minutos, los médicos se levantaron y abandonaron la sala. Siguen sin considerar a la gerencia un interlocutor válido.

Al finalizar el encuentro fallido, explicaron simplemente que no se había producido la reunión porque «no eran los interlocutores esperados». Es decir, ni siquiera llegaron a abordar el fondo del asunto.

En la reunión de hace un mes y medio, Almuiña había prometido a los médicos de Vigo que haría una oferta pública de empleo (OPE) especial para atención primaria, que fue aprobada en el Consello de la Xunta de la semana pasada. También les había asegurado que el nuevo contrato de continuidad para médicos sin plaza, que está en marcha, mejoraría sus condiciones. Pero les había prometido también cuestiones más concretas, como recuperar la derivación presencial para algunas especialidades del hospital a las que solo se puede remitir a los pacientes por teleconsulta, o recuperar las citas preferentes, entre otras, así como reducir la lista de espera. De todo eso, los facultativos creen que no se ha hecho nada.

Por el contrario, Almuiña quería poner en valor la OPE que se convocará este año, que contempla 254 plazas de médico de familia y 93 de pediatra, así como el plan de inversiones de 17 millones en centros de salud que su departamento anunció el martes.

Vázquez Almuiña aseguró al salir que la puerta del diálogo se mantiene abierta. Pero no está claro si los jefes de servicio de Vigo querrán entrar mientras dentro estén los directivos de la gerencia de Vigo. Por tanto, la crisis de la atención primaria gallega, que se abrió con la dimisión en bloque de 25 jefes de servicio de Vigo, continúa.

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