«Ahora me siento segura por la calle»

«Confiar en ti misma y nunca perder los ojos del agresor» son dos de las claves para afrontar un ataque, según los cursos de defensa personal para mujeres


REDACCIÓN / LA VOZ

Cora Campos tiene 16 años. «Por suerte», dice, no ha tenido que enfrentarse nunca a una agresión machista. Pero si ocurre cree estar preparada para ello. Lo cree porque desde hace unos meses participa en el programa de defensa personal para mujeres que se desarrolla en el gimnasio Kiap de Vigo. «Desde pequeña iba a clases de taekuondo y me animaron a venir a estas clases, y la verdad es que gracias a estas técnicas me siento más confiada y segura. Ante cualquier situación ya sé cómo actuar», explica.

Tras varios meses de práctica ?Cora ha asistido a clases desde abril a junio y desde octubre hasta ahora? las técnicas de defensa ya están interiorizadas y salen solas, asegura. Esas pautas adquiridas son una de las claves para poder defenderse ante una agresión. Pero hay más: «Confiar en ti misma y no perder nunca los ojos del agresor es importante», añade la joven. Preparación física y preparación mental. Las dos son esenciales a la hora de enfrentarse a una situación comprometida. Y de ambas se ocupa el programa que desarrollan Alfonso y Natalia Guedella desde hace algo más de un año. 8.º dan de taekuondo él, psicóloga ella, cuentan ya con cuatro grupos de mujeres que acuden a estas sesiones de defensa personal.

Entre las participantes, muchas muy jóvenes, pero también mayores. Algunas de ellas maltratadas. Otras aconsejadas por sus padres para que puedan moverse con tranquilidad. Mujeres que quieren ir por la calle o entrar en sus casas sin miedo a que un agresor se cruce en su camino.

«Hay que practicarlas»

«Son técnicas sencillas pero eficaces. Lo que ocurre es que no puedes aprenderlas y ya está, hay que practicarlas para interiorizarlas y que salgan automáticamente», explica Alfonso Guedella. «Hay algunos cursos de dos días que te enseñan movimientos básicos, pero esas técnicas hay que repetirlas, no digo todos los días, pero sí con una cierta frecuencia, para que salgan solas», argumenta. De ahí que haya planificado esta actividad como un curso de nueve meses de duración en el que se combinan las técnicas de defensa personal con charlas de autoconocimiento y cuidado emocional. Cada mes un taller y cada semana una clase. «Es sencillo pero es eficaz», asegura el impulsor de la actividad.

«Este programa pionero es una apuesta por generar una mayor sensación de seguridad en las mujeres, al mismo tiempo que aumentamos los niveles de autoestima y reducimos la sensación de indefensión», dicen. No se trata de responder con más agresión a los agresores. Lejos de ello, a través de unas técnicas básicas de defensa personal, lo que se pretende «es que el agresor quede KO durante unos segundos para poder escapar. El factor sorpresa es esencial», afirma Guedella. «Las agresiones más típicas de la calle es lo que más trabajamos», añade.

Así que Cora Campos que estudia en un instituto y quiere hacer Medicina en Santiago tiene cada vez menos miedo a que las circunstancias la enfrenten a una agresión machista. Si es así, dice: «Yo me veo preparada, me veo confiada y segura».

El programa va implantándose poco a poco y ha suscitado ya el interés de algunos ayuntamientos, de manera que sus promotores esperan poder extenderlo. «Tenemos ahora un taller en Arcade y otro en la Universidad de Vigo», adelanta. Aunque de momento «el boca a boca» es el principal medio de difusión de la actividad.

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