Decenas de jubilados de Vigo sufren embargos por deudas de hace 30 años

La banca resucita la ejecución de cobros «dormidos» por créditos y préstamos en pesetas de los años 80 y 90


vigo / la voz

Las deudas nunca mueren. En los últimos meses, la banca de Vigo ha reactivado decenas de reclamaciones de deudas en pesetas que estaban archivadas en los juzgados desde las décadas de 1980 o 1990. Como consecuencia, los tribunales han empezado a embargar las cuentas de pensionistas, principalmente. Sorprendidos, muchos jubilados han ido a protestar a los juzgados y los funcionarios les han explicado que tenían sentencias pendientes de cobro que se remontan a 1989, 1992, 1994, o a partir del 2000. Las deudas son tan antiguas que se reclaman en pesetas, la moneda española hasta que entró en vigor el euro en el 2002. Por ejemplo, hay reclamaciones de dos millones de pesetas (12.000 euros). Las deudas nunca mueren hasta que el acreedor queda plenamente satisfecho o el moroso fallece y sus herederos renuncian a su legado.

Hace varios años que las gestores de fondos que recompran carteras de deuda incobrable, muchas de ellas ubicados en países de baja fiscalidad, «resucitan» estos paquetes pero la novedad es que, en los últimos meses, también se han sumado la banca, directamente y sin usar intermediarios. Muchas de estas reclamaciones son por deudas contraídas con las antiguas cajas gallegas, ya desaparecidas, por lo que hay decenas de afectados de Vigo que tenían abiertas cuentas de ahorro y pedían préstamos a las oficinas locales.

Los tribunales más antiguos de primera instancia de Vigo, especializados en pleitos de deudas, están recibiendo desde hace semanas decenas de peticiones cada uno para reactivar expedientes viejos. Las salas que reabrieron a partir de principios de la década de los 90 solo tienen un goteo, evidencia de que los expedientes son muy viejos.

En su momento, el moroso se zafó de pagar los préstamos y pólizas de crédito solicitadas por lo que el juzgado, al no encontrar nada de dinero que embargar, archivó el pleito. Casi nadie pidió al juzgado que, pasados los años, dictara la prescripción de la deuda. Así que ahora el caso «dormido» vuelve a estar «vivo» y los tribunales ya saben dónde encontrar el dinero de los morosos ya entrados en años: en los ingresos que perciben en concepto de pensión por su jubilación.

Las reclamaciones, a lo que hay que sumar los intereses acumulados durante varias décadas, oscilan entre los 2.000 euros y los 30.000. Hace treinta años, los deudores carecían de bienes o los escondieron y no les pudieron embargar ni encontrar nada a su nombre. Pero, al jubilarse, la pensión es un ingreso oficial y fácil de detectar. El juzgado lo puede confiscar automáticamente hasta saldar el total de la cuantía de la deuda, aunque luego el pensionista puede solicitar que le devuelvan lo necesario para vivir, equivalente al salario mínimo. Pero el resto de sus ahorros se los pueden retener mes a mes hasta satisfacer al acreedor.

Algo parecido les ocurre a los pensionistas jóvenes que, por vivir en la pobreza, cobran prestaciones sociales como la risga de 430 euros al mes. El juzgado o Hacienda detecta esos ingresos y les embarga automáticamente todo lo que tienen en su cuenta cada mes que cobran pero luego el perjudicado puede solicitar que le devuelvan lo mínimo para vivir. Si no lo gasta todo y le sobran unos euros, la Administración deduce que son ahorros y se los confisca. Eso genera problemas porque el deudor puede tener apalancado ese dinero para pagar por domiciliación la factura de la luz o el teléfono.

El reciente aumento del salario mínimo desde 735 a 900 euros también ha puesto «nerviosos» a los acreedores porque los juzgados ahora retienen menos. Si antes, el tribunal embargaba 175 euros al mes, ahora solo retira 95 y la deuda se salda más tarde.

«Lo que no se movía desde hace años se está moviendo ahora; esto es una locura»

El elevado endeudamiento privado en España tiene su reflejo real en los tribunales. Los funcionarios de los juzgados han detectado que cada vez tienen que reactivar más expedientes que tenían guardados en el cajón. Algunos asuntos de préstamos de banca, de principios de los años 90, ni siquiera los tenían registrados y llevaban décadas sin moverse. «Gente que creyó que eso nunca lo iba a pagar se encuentra por reclamaciones de 1994 por dos millones de pesetas. Lo que no se movía desde hace años, se ha movido ahora. Los juzgados están revisando los archivos y, por otra parte, los créditos se revenden y los nuevos acreedores llegan con muchas ganas de cobrar. Ya no se buscan bienes, ni coches, siempre se va a donde haya dinero», admite un letrado judicial. Algunos juzgados están haciendo 4.000 movimientos y 2.800 pagos al año a acreedores, «una cifra muy alta».

A ello se suman las transmisiones de paquetes de deuda de la banca a los fondos. «Lo vendieron casi todo, lo están transmitiendo todo, es una locura, esta situación está generando una situación peculiar porque exige un importante esfuerzo. Puedes llevar diez años con un pleito con el mismo ejecutante y, en un par de años, vienen dos nuevos», dicen las mismas fuentes.

En otros tres juzgados de primera instancia confirman este aumento de asuntos «desempolvados» a petición de la banca desde hace un par de meses. «A nosotros nos están llegado decenas de casos porque la deuda no ha caducado y ha de ser la parte la que pida la preinscripción, lo que nadie hace», dice una letrada.

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