Faraxa, la lucha contra la prostitución sobre el terreno

La Fundación 'La Caixa' financia los servicios de apoyo de la asociación a las mujeres en riesgo


redacción / la voz

En los barrios donde se ejerce la prostitución en Galicia conocen bien a la asociación Faraxa. Tanto su centro de atención en Vigo como su unidad móvil son una referencia a la que acuden centenares de mujeres en busca de ayuda y asesoramiento.

Faraxa es un colectivo feminista que denuncia y combate las causas y consecuencias de la prostitución en dos frentes. Por una parte, desarrollan labor de sensibilización con charlas en los institutos y, por otra, realizan la atención más directa a las personas que ejercen la prostitución, que consideran «una forma de violencia de género». Con el apoyo de la financiación de la Fundación ‘La Caixa’, el centro de día atendió en el 2018 más de cuatro mil consultas y, de forma más directa, ayudó a 523 personas en situación de vulnerabilidad por la prostitución.

«Puede haber algún hombre -explica Alba Sousa, representante de Faraxa-, pero no es lo habitual. Les prestamos atención social, jurídica, psicológica... Y también tenemos un programa sanitario donde realizamos trabajo de prevención de enfermedades de transmisión sexual y, acreditados por la Xunta de Galicia, realizamos la prueba rápida para detectar el VIH». Su unidad móvil se desplaza por los ámbitos prostitucionales de Galicia, parte de Asturias y Castilla-León.

«En esas visitas a esas zonas, que pueden ser barrios chinos clubs y pisos, lo que hacemos es informarles sobre sus derechos civles, también sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual y de la posibilidad de hacerse la prueba del VIH», asegura Sousa.

«Las mujeres lo ven como algo necesario y nos hemos convertido en un referente en las áreas de prostitución -añade-. Cuentan con nosotras y esperan a que nos aproximemos. Las personas que nos visitan vienen casi siempre a través del boca a boca, por alguna compañera que les ha informado».

Entre los servicios que ofrecen se incluyen apoyos muy variados, desde acompañar a la mujer a realizar un empadronamiento o informarse sobre el acceso a la tarjeta sanitaria, hasta el asesoramiento con cualquier problema jurídico. «También pertenecemos a la red gallega contra la trata y realizamos tanto deteción de víctimas como asesoramiento y acompañamiento en ese proceso».

Para la representante de Faraxa, «distinguir entre prostitución forzada y voluntaria nos parece un error, porque no estamos en un contexto sociocultural en el que las mujeres tengamos una igualdad real. Tenemos menos oportunidades y los trabajos menos remunerados son para las mujeres, y hay una feminización de la pobreza que nos sitúa a todas en una situación de vulnerabilidad. También hay una desigualdad a nivel sexual, porque a las mujeres se nos ha negado el derecho a disfrutar de nuestra propia sexualidad y a vivir de ella. La mujer siempre ha sido contemplada como un objeto sexual más que como un sujeto. Ante la disyuntiva de no tener para pagar facturas o ingresos para vivir... ¿qué salida le da la sociedad a las mujeres?, pues esta».

 

Los barrios de prostitución en Galicia: la luz roja continúa encendida

Gladys Vázquez/ X. Carreira / J. Romero / M. Hermida
Prostituta en la zona de Beiramar, en Vigo
Prostituta en la zona de Beiramar, en Vigo

En calles de Vigo, Lugo y Santiago siguen ejerciendo la prostitución unas cien mujeres; en la ciudad olívica el caladero de nuevos clientes está en los trabajadores de los cruceros

La luz roja todavía sigue encendida en algunos barrios chinos gallegos. Los especialistas aseguran que existe un gran descenso de mujeres que ejercen la prostitución en estas zonas, pero todavía continúa la actividad en los de Vigo, Santiago y Lugo. En Pontevedra hay colectivos que aseguran que esta práctica se realiza en áreas distintas de las tradicionales. Y lo mismo que en Ourense. Los lupanares dieron paso a otro tipo de negocios vanguardistas; en algunos casos antiguas casas destartaladas pasaron a ser lujosos apartamentos con altos alquileres.

No hay cifras oficiales, pero las mujeres que a diario se buscan la vida en estos barrios podría llegar al centenar, según miembros de colectivos relacionados con la materia. En Lugo habría unas 15; en Vigo, Médicos del Mundo (que atiende al año en Galicia a más de mil personas relacionadas con el sexo, de las cuales el 95 % son mujeres), constata que en la zona portuaria quedan una decena, de edad alta, que llevan muchos años y no han encontrado otra forma de vida.

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