Una saga búlgara en el Xuvenil

Irina Angelova, de 39 años, retomó el volei el pasado verano y sus hijas gemelas se están iniciando en el deporte


Vigo / La Voz

Hace catorce años, su llegada desde Bulgaria a Vigo hizo que Irina Angelova aparcara el deporte que le apasionaba, el voleibol. Transcurrido ese tiempo, a punto de cumplir los 40, la deportista no solo ha retomado la práctica en el Xuvenil de Teis con el mismo entusiasmo que compañeras que le doblan la edad, sino que desde hace unas semanas aporta a la cantera del club vigués a dos nuevas jugadoras, sus hijas gemelas Érika y Naira, de siete años.

La decisión de venir a España vino dada para Irina por el nacimiento de un sobrino, ya que su hermano se había mudado tiempo antes. Iba a ser una estancia temporal, pero la realidad nada tuvo que ver con lo que había planeado. «El mismo año conocí a mi marido, aparte de que Galicia me encantó, y ya me quedé», recuerda. Se puso a trabajar y reconoce que «el volei se alejó» de su pensamiento. «En tres años llegó el primer hijo y luego las gemelas. Con tres niños pequeños ya no te planteas jugar», explica.

Sí hubo una pequeña opción al poco de llegar. Fue entonces cuando tuvo un primer contacto con el Xuvenil que no fue a más. «Mi hermana y mi cuñado me hablaron del club y preguntamos, pero yo venía de jugar profesionalmente y al decirnos que no pagaban, no llegué ni a saber en qué categoría estaban porque yo tenía que trabajar», profundiza.

El origen de su regreso hay que buscarlo hace dos años. «Pedí una excedencia para irme a Bulgaria, terminar los estudios que había dejado y que los niños aprendieran el idioma», cuenta. A su regreso a Vigo, con un año de excedencia por delante en el que ahora se encuentra inmersa, le picó de nuevo el gusanillo del volei. «Estaba más libre y recuperé las ganas de jugar. Pregunté a una chica que estuvo en el Ourense y que es del pueblo de mi marido si conocía algún equipo de veteranos, porque yo ya voy a cumplir 40», apunta. Su interlocutora no sabía de ninguno, pero a través de ella el nombre del Xuvenil volvió a sus oídos 14 años después y esta vez ya no quedó ahí la cosa.

Volver a notar el balón tras 15 años

«En verano fui a entrenar en la playa. No quería que me ficharan ni nada, solo volver a notar el balón después de casi 15 años», dice. Pero sin que fuera esa su intención, llegó la propuesta del Xuvenil. «Me preguntaron si quería incorporarme y estaba encantada con el equipo, así que cómo iba a decir que no», señala la jugadora.

Ahora se plantea qué hacer cuando termine la excedencia, aunque en realidad no hay muchas dudas. «No sé si voy a tener mucho tiempo, pero ya estoy enganchada y cuando te pasa eso, lo sacas de dónde sea», reflexiona. Entregada «al 100 %» al club y agradecida por la acogida que del equipo, subraya el apoyo de su familia para hacer posible una sensación que ha podido recuperar: «No tengo palabras para definir la felicidad que me da el voleibol».

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