Un mes sobre el hielo de Siberia

Chus Lago, Verónica Romero y Rocío García recorrerán los 634 kilómetros de longitud del helado lago Baikal para concienciar sobre el cambio climático


Vigo / La Voz

Dicen del gélido lago Baikal que puede ser mágico, fascinante o terrorífico. Localizado en plena Siberia, es el destino elegido por la expedición Compromiso con la tierra para la tercera etapa de su reto de 1.500 kilómetros sobre hielo, una iniciativa en la que el deporte en condiciones extremas y la alerta sobre el cambio climático van de la mano. La experta alpinista Chus Lago es la líder de un proyecto que comenzó en el 2016 en Laponia, que continuó en el 2017 sobre la inhóspita isla de Baffin, y que ahora tiene su destino en la helada Siberia, donde Verónica Romero y Rocío García completarán el equipo de la alpinista. Será la primera expedición femenina española en atravesar el Baikal.

«Es un lugar majestuoso que encierra sus sombras», describe Lago de lo que les espera a partir de la próxima semana, cuando iniciarán una ruta que recorrerá el lago desde la punta sur a la norte sobre la superficie helada. Unos 634 kilómetros por la cara este de un lago que contiene el 20 % del agua dulce no congelada del planeta, una reserva natural inmensa, pero cargada de riesgos, y que tiene en algunos puntos hasta 1.600 metros de profundidad. Porque al frío ?la previsión es que a partir del día 29 la temperatura alcance los 28 grados bajo cero?, a los gélidos y peligrosísimos vientos y a la exigencia de un entorno tan hostil le añadirán más dificultades. Bajo el hielo existen depósitos de metano y aguas termales que generan agujeros en la capa del hielo sobre la que se desplazarán las deportistas, por lo que deberán esquivar esos puntos conflictivos. «El grosor del hielo oscila de los 70 centímetros a los dos metros, a nosotras con 40 centímetros nos llega, el problema es que en las zonas con metano puede haber superficies con pocos centímetros y tapadas por la nieve. Pero para eso vamos con chalecos salvavidas», desgrana Lago, que añade que al temible viento sumarán el peligro de moverse por una zona sísmica «muy activa» que podría generar grietas.

Aprender a patinar

Recorrer los 634 kilómetros del lago más antiguo y profundo del mundo llevará alrededor de un mes a Romero, García y Lago. «La idea es hacer entre 25 y 30 kilómetros por día, esquivando los puntos más problemáticos y coordinándonos muy bien. Me preocupa el hielo y la convivencia, no le tengo miedo a mis compañeras, sino a uno mismo. Son muchos días». Enfundarán sus pies en crampones, patines de hielo con doble cuchilla o esquíes en función de la superficie, serán extremadamente meticulosas con sus hábitos, controlando detalles como cuándo quitarse los guantes, y cuidarán al milímetro su alimentación, con ingestas cada hora, para garantizar que su cuerpo tiene energía. Arrastrarán trineos con unos 70 kilos de equipaje de los que 30 son comida.

Un intensísimo entrenamiento ?que incluyó para Lago aprender a patinar o subir 106 veces al monte Aloia? y las experiencias previas les avalan, pero son conscientes de los riesgos de la expedición. «Vuelvo porque no tengo memoria, si la tuviera no iría».

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