La cofradía de Vigo contrata seguridad privada para combatir el furtivismo

El saqueo organizado es habitual en las concesiones de Chapela, Teis, Bouzas, Canido, Toralla y Saiáns


VIGO / LA VOZ

El furtivismo mueve toneladas de producto en fresco del que aún no existe un estudio que dimensione su impacto económico. Ya sea en la costa, a pie de playa o de roca, en los puertos o con palés de pescado que se mueven de tapadillo para no declarar las ganancias, esta actividad ilegal (tipificada como delito en el Código Penal tras la reforma del 2015) no deja de crecer en Galicia en general y en la ría de Vigo en particular. En concesiones del pósito de la ciudad la situación se ha descontrolado, y las arcas del cabildo no están los suficientemente boyantes para contratar un equipo guardapescas por cuenta propia.

«Nos planteamos contratar a uno, pero él solo no puede hacer nada si hay problemas y tiene que plantar cara a varios». Lo describe el patrón mayor, Iago Soto, que pone voz a una realidad violenta. «Algunos son violentos, una buena parte no, pero los que sí lo son resultan peligrosos. No solo se dedican al furtivismo, por eso tienen problemas con la Policía Nacional, se les acusa de robos o trapichear». La empresa está coordinada con la cofradía para organizar el cuadrante de vigilancias y las mareas bajas son el escenario idóneo para la extracción del bivalvo, de ahí que en esas suelan estar desplegados los vigilantes contratados.

Este de formato de vigilancia externa es anómalo en Galicia. El pósito de Vilanova de Arousa también acabó recurriendo a este sistema para blindar sus bancos marisqueros, mucho más extensos y con una tradición de furtivismo mucho más expandida que en Vigo. «Chapela, Teis, Bouzas, Canido, Toralla o Saiáns, hacia Baiona, son las zonas conflictivas. Quizás en Bouzas tengamos un poco más, pero eso no quiere decir que el barrio y todos sus vecinos se dediquen a esto. Más bien lo contrario, Bouzas tiene una gran tradición marinera y su aportación histórica a nuestra profesión fue y sigue siendo básica. Lo que no quita que también existan piratas».

Percebe

Pero no solo de bivalvo vive el furtivo. La extracción de percebe, en las concesiones de Toralla y Saiáns, también cotiza al alza. «Pueden ir juntos o separados, son un grupo importante que hablan entre ellos para organizarse. Si se ven muy presionados no dudan en hacernos contravigilancia y eso es un problema, pero también lo es que se venda en restaurantes ese percebe, pescados u otros productos desde hace años y que sigamos detectando casos», expone el patrón mayor.

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