El primer hotel canino de O Baixo Miño cuelga el cartel de completo por Navidad

Los dueños de los perros reciben un parte diario con foto y vídeo de su mascota

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El primer hotel canino de O Baixo Miño cuelga el cartel de completo por Navidad Los dueños de los perros reciben un parte diario con foto y vídeo de su mascota.

tomiño / la voz

Tener que viajar mucho o trabajar lejos del domicilio ya no es impedimento para renunciar a tener mascota. Los hoteles caninos se han convertido en un servicio a la orden del día ya que el censo de los perros que viven en los hogares gallegos mantiene la línea ascendente hace años. El primer hotel canino de O Baixo Miño, que hace justo un año abrió sus puertas en Tomiño, está al cien por cien de su ocupación. Ha colgado el cartel de completo durante todas las Navidades.

«Como mínimo tenemos siempre la mitad de las plazas ocupadas, pero tanto en verano como en época de vacaciones de Semana Santa o Navidad el hotel se llena», confirma Lorena Vila, que regenta el establecimiento con su pareja, David González. «Nos diferencia el trato personalizado, es un servicio enfocado al bienestar, no hay caniles exteriores», destaca la responsable de A Raposeira. El servicio incluye, para tranquilidad de los dueños, el envío diario de foto y vídeo de su mascota a modo de informe para que sepan puntualmente cómo están. «Tenemos 30 plazas porque prefiero que estén bien atendidos a la masificación. Puede que coincida más de un perro en el un canil pero solo porque procedan de mismo hogar y así se sientan más cómodos», resalta Lorena Vila.

Esta emprendedora es de Vigo y acumulaba ya más de una década en el sector cuando decidieron darle forma a su propio proyecto. Pese a estar en una zona rural, el resultado no podría ser mejor, ya que tienen clientes de toda la provincia. «El abanico es variado, hay perros que vienen un día o varios, otros que pasan largas temporadas y también los que vienen días fijos a la semana para pasar el día. Como tenemos servicio de recogida y traslado, los martes y jueves, por ejemplo, traigo dos canes de Vigo para que corran y se socialicen», indica la gerente del hotel A Raposeira. Asegura que el perfil de su clientela es variado, tanto en cuanto a edades como en poder adquisitivo. «Hay de todo porque depende de la necesidad de cada uno, de lo que quiere y puede», indica.

Porque el servicio no se reduce al alojamiento. Hay pensión completa «con pienso de gama alta», adiestramiento, juegos, baño, peluquería... y en verano, piscinas en un espacio abierto de 3.000 metros cuadrados. «Hacemos que los animales estén lo más cómodos posible. Algunos vienen todos los fines de semana para socializarse, otros viven aquí más de seis meses o un año porque sus dueños se van por trabajo o estudios largas temporadas, o han de ingresar en el hospital», resume la responsable del centro. La horquilla de precios se mueve en función de la duración de la estancia: de los 12 euros al día (8 si el animal no pernocta), se puede reducir hasta las 8 cuando las estancias superan el mes. Los clientes valoran, añade Lorena, «la seguridad de un centro profesional, con servicios, seguridad y vigilancia las 24 horas, además de no deberle el favor a terceras personas».

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