Policías de paisano ahuyentan a los clientes de prostitución de Beiramar

Coches camuflados rondan por la zona del auditorio y hacen controles


Vigo / la voz

La noche en la que una banda de butroneros serbios asaltó la juguetería Toys’R’us, en Beiramar, un coche policial camuflado llegó a la zona segundos después de saltar la alarma. Cuando los ladrones salieron ya había siete zetas rodeándolos. La actuación relámpago de la policía que frustró el golpe tenía un secreto: los primeros en llegar fueron los agentes de paisano que integran la brigada que se dedica a erradicar la prostitución en las naves y muelles de Beiramar. Estaban a solo unos metros de donde se producía el intento de robo.

La táctica de los agentes camuflados consiste en hacer rondas por la zona portuaria para localizar clientes que esperan parados en coches aparcados en busca de chicas que les ofrezcan sus servicios sexuales. Los policías les piden la documentación a los clientes y luego estos se marchan rápidamente para evitarse líos. Los agentes les previenen de que podrían enviarles una citación judicial a casa. Es motivo suficiente para que algunos clientes palidezcan solo de pensar en las explicaciones que podrían tener que dar a sus familias.

La Policía Nacional considera que en los últimos meses, la práctica de la prostitución se ha reducido mucho en la avenida portuaria e industrial debido a su campaña de presión con los clientes. Los agentes también se centran en identificar a los proxenetas. No identifican a las jóvenes, muchas de ellas inmigrantes sin recursos, al entender que se ven obligadas a ejercer este oficio o son prostituidas y explotadas por mafias de trata de blancas, a las que deben grandes sumas como deuda del viaje a España.

Indirectamente, la presión a los clientes ayuda a erradicar la prostitución de la zona de Beiramar porque las mujeres se dan cuenta de que cada vez vienen menos clientes.

El resultado es que la Policía Nacional da por erradicado el problema de la prostitución el entorno portuario, concretamente donde está el hotel del auditorio Mar de Vigo. La comisaría admite que es posible que siga habiendo mujeres prostituidas ofreciendo sus servicios en algún callejón. Los policías camuflados han visto a alguna en ocasiones pero muy escondida. En el momento que detectan su presencia, toman medidas para espantar a su clientela.

La línea de trabajo es tener la zona en unas medidas de seguridad adecuadas y para ello recurren a su estrategia de hacer controles exhaustivos de posibles clientes y proxenetas.

La Policía Nacional insiste en que las chicas en sí no son su objetivo, salvo que los agentes averigüen que alguna de ellas pueda estar en una situación vulnerable, ya sea porque la tienen explotada hasta que pague deudas injustas o porque pueda estar obligada a ejercer. Las mujeres que son profesionales se van de Beiramar porque no ven clientes y, por tanto, no tiene razón de ser estar en una zona donde no va a haber negocio.

Beiramar es un barrio repleto de naves industriales y pesqueras, muchas en declive. La puesta en marcha del auditorio no ha logrado revitalizarla y, de hecho, la concesionaria aludió a la precariedad del entorno para justificar oficialmente su quiebra ante el juzgado.

La Policía Nacional da por erradicado el problema en el entorno del auditorio

Los agentes dejan en paz a las mujeres si no hay evidencias de vulnerabilidad

El criterio de la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía en Vigo es que los agentes de seguridad no deben interferir en el trabajo de las mujeres dedicadas a la prostitución si ellas lo ejercen libremente y no se encuentran en una situación de patente vulnerabilidad, según fuentes policiales. Cosa distinta es que se tengan evidencias de trata de personas.

Los agentes parten de la base de que aunque muchos conductores que pasan por la noche por la lonja, el auditorio o la rotonda de O Berbés ven mujeres a la espera de clientes, eso no significa que la prostitución haya repuntado en Beiramar. La tesis oficial de la comisaría de Vigo y Redondela es que algunas veces las profesionales vuelven por el barrio, que tradicionalmente ha sido un foco de prostitución callejera, pero cuando no ven clientes acaban por irse.

La comisaría asegura que se pone de parte de las mujeres porque la libre circulación por la calle a altas horas de la noche no es delito y llevar falda muy corta tampoco. Eso sí, su estrategia de identificación de clientes en lugar de perseguir a la mujer ha sido bastante disuasoria. Aunque constantemente se va una mujer de la acera de Beiramar y aparece otra, el negocio de la prostitución va menguando.

Proxenetas

Los proxenetas también son controlados. Los agentes piden los documentos de identificación a los hombres que están en coches en el entorno, controlando a las chicas. Al final, estos acaban por desistir, según fuentes de la comisaría.

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