Ferreiro, el ourensano debutante en Primera a los 30 con el Huesca

El extremo de Baños de Molgas vive un curso agridulce, con muchos minutos pero con su equipo colista


David Ferreiro (Ourense, 1988) es debutante en Primera a los 30 años. En su tercera temporada en el Huesca, con el que mañana visita Balaídos, ha llegado el estreno en la élite del atacante, un sueño al que nunca renunció a pesar de que «por la edad podía pensarse que ya no llegaría», admite. Una vez conseguido, las sensaciones son agridulces: se está sintiendo importante en el equipo y está disfrutando de la categoría, pero su club marcha colista y sabe que queda mucho trabajo por delante para lograr el objetivo de la salvación.

«Siempre he vivido con la ilusión de que cada año iba a ser mejor que el anterior. La oportunidad me llega con 30 años y estoy intentando aprovecharla aunque los resultados no acompañen», expresa el extremo, que está contando con la confianza de un Francisco que tomó las riendas del banquillo oscense tras el cese de Leo Franco. «Primera es un mundo diferente. Segunda también es una categoría chula con mucha igualdad, pero esto es otro nivel. Te enfrentas a jugadores top que van a mundiales y marcan las diferencias. Es un orgullo medirte a ellos», señala.

Entre ellos, gallegos como el propio Iago Aspas, al que tendrá como oponente en Balaídos y del que habla desde la admiración. «Es un futbolista que nos representa a los gallegos, un jugador top que está demostrando un nivel altísimo. Es un goleador y lo va a seguir siendo, supone un orgullo tener en Galicia a un jugador como él», recalca. Le llama la atención, asimismo, Borja Iglesias. «También ha crecido en estos años. Lo tenía cerca de mí el año pasado sosteniendo al Zaragoza y creo que el Espanyol no se equivocó apostando por él».

Pero más allá de los nombres de moda, Ferreiro se muestra orgulloso de ser uno de los representantes de la comunidad en LaLiga. ¿Siente que puede ser un ejemplo de que se puede llegar aunque se tarde más tiempo? «Supongo que sí, que hay jugadores que se pueden ver reflejados en lo mucho que cuesta. Siempre supe que el camino era largo, que nunca hay que perder la esperanza y que si peleas fuerte y haces las cosas bien, quizá llegue la recompensa».

Aunque no fue a la primera, cuando llegó al Huesca sí pensaba que podía ser su oportunidad de alcanzar la élite. «Sabía que el proyecto era ambicioso, de gente de fútbol que estaba haciendo las cosas bien en los despachos y que estaba en pleno crecimiento», rememora. En su primer año disputaron el play-off y fue ya al segundo -como le ocurrió al Celta en su último ascenso- cuando lo lograron. «Fue algo histórico para la ciudad, es un orgullo formar parte de algo que no había ocurrido nunca antes», explica al tiempo que tiente presente que no se conforman con eso. «Es bonito, pero es pasado. Lo que queremos es mantener al Huesca otro año en Primera, aunque sepamos que va a ser complicado».

Ahora mismo la primera oportunidad que se les presenta de revertir la situación van a tenerla ante el Celta en un partido que Ferreiro reconoce que no es uno más para él. «Siempre te ilusiona volver a tu tierra y que te vean familia y amigos. Pero en lo que tengo que pensar es en ganar y salir de esta situación».

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