Tres viviendas para casos de necesidad llevan años vacías

La Xunta, que las cedió en el 2012, responsabiliza al Concello de no ocuparlas a pesar de la demanda y el gobierno local culpa al PP de no poder utilizarlas


vigo / la voz

El Concello de Vigo tiene tres pisos de promoción pública vacíos con destino a casos de especial necesidad. El Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS) confirmó a este diario que, efectivamente, tal como aseguran los vecinos, esos inmuebles no están ocupados, pese a la numerosa demanda de familias en situaciones extremas. Un portavoz del gobierno local asegura que en su día se iban a destinar a mujeres víctimas de violencia de género y que finalmente no se pudieron ocupar por desvelar el PP la ubicación. Por este motivo, dice, Igualdade no permitió su uso. Las mismas fuentes apuntan que en la actualidad se están adecentando para dedicarlas de nuevo a las víctimas de violencia de género, una vez que ya ha transcurrido el tiempo suficiente.

Las viviendas fueron cedidas por el IGVS (dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda), al Concello en el 2012 para destinar preferentemente a casos de especial necesidad. Técnicos del instituto han tenido ocasión de comprobar que no están habitadas e incluso sospechan que podrían llevar en esa situación los seis años que hace que se cedieron. «La Xunta no puede permitir que viviendas de promoción pública estén vacías, apelamos a la responsabilidad, máxime cuando hay familias que las necesitan», comenta un portavoz.

Una de las vecinas que está a la espera de un piso de alquiler social ante la inminencia de desahucio es Elisabeth Gómez. La Xunta le ha ofrecido uno en Vila de Cruces al no poner el Concello ninguna a su disposición. Sin embargo, la mujer, con cuatro hijos a su cargo, no ve factible el traslado. Tras viajar al municipio para visitar la vivienda, no está por la labor de aceptarla al comprobar que está alejada del casco urbano, un obstáculo para ella al carecer de vehículo. Cree que en un sitio tan pequeño le costará mucho más encontrar trabajo y que pueden morirse de hambre. Además, dice, tendría que cambiar a los hijos de colegio, tres de ellos menores. En la actualidad está a la espera de que la Xunta le ofrezca otra en Cambados, adonde podría trasladarse.

Algunos concellos de Galicia y, en concreto de la provincia, están acogidos al programa de viviendas vacías de la Xunta. Ponen a su disposición una serie de pisos y la administración autónoma colabora para que el precio de los alquileres sea simbólico. El Concello de Vigo no se adhirió en su día al programa, de ahí que las familias desahuciadas en la ciudad hayan tenido que trasladarse a otros municipios. Algunas han tenido suerte y han logrado viviendas en el área de Vigo, en concreto en Salvaterra de Miño y Moaña. A este última localidad se fue Merche Pérez, quien pese al agradecimiento por no tener que dormir al raso y pagar apenas setenta euros, no dejaba de reconocer los problemas y gastos que le generaba tener que trasladarse a Vigo para no cambiar al niño del colegio a mitad de curso o para buscar formación y trabajo.

El elevado número de desahucios, 151 en un año, ha provocado que apenas queden ya viviendas en las proximidades de Vigo y que se tengan que ofrecer a más distancia y en localidades más pequeñas, como Vila de Cruces.

Los pisos con alquiler social son una constante demanda de los colectivos sociales.

La mujer que logró que se cambiase la risga se librará del desahucio tras conseguir ayuda

María T., la vecina de Vigo que logró con la mediación de la Valedora do Pobo que se cambiase la risga, logrará librarse del desahucio al concederle la Xunta una ayuda de 900 euros en un pago único para pagar la deuda que mantiene con el casero. La vecina ya tenía fecha para el lanzamiento, el 18 de diciembre, y ahora espera que tras pagar el alquiler de los tres meses que debe, el propietario la permita continuar en el piso.

Además de esta ayuda de integración social, la vecina cobra una risga de casi 600 euros al mes y le acaban de conceder un bono de alquiler social de 200 euros mensuales, con lo que ya podría abonar los 1.350 euros de la deuda.

Hasta la plataforma de recaudación de fondos on line más importante a nivel mundial, Gofundme, se ofreció para ayudarla tras conocer su caso. María ha agradecido la oferta, pero no ha tenido que recurrir a ella al lograr las ayudas de la administración autónoma.

Los problemas de esta vecina surgieron a raíz de un mal entendido. Cuando percibía una risga de 650 euros, dos de sus hijos encontraron trabajo por los que ingresaban en el domicilio familiar 120 euros entre los dos, libres de impuestos. Por error, no comunicó a la Xunta este cambio en los ingresos, que fueron detectados y dieron lugar a la suspensión temporal de la renta durante tres meses. En ese tiempo, hasta que se aclaró el enredo, no pudo pagar el piso. Una vez solucionado el problema, se vio obligada a devolver lo cobrado de más y se le repuso la risga por valor de 597,30 euros.

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