La Navidad alternativa de Vigo

Colectivos de la ciudad defienden una inversión más equitativa con los temas sociales


vigo / la voz

Colectivos sociales de la ciudad se movilizaron ayer para reivindicar una Navidad alternativa, la de aquellos que no tienen para comer, carecen de techo, no pueden pagar la luz o tienen que prescindir de medicinas, porque no pueden pagarlas. Con tal motivo han surgido movimientos, algunos con carácter temporal, solo para el período navideño.

Asemblea por un Vigo+Social. Esta es precisamente una de las iniciativas surgidas a raíz de las fiestas navideñas y en concreto con motivo del alumbrado. En ella se integran ciudadanos a título particular de todas las condiciones y profesiones y también procedentes de diferentes colectivos, aunque igualmente con carácter personal. «Decidimos hacer algo puntual tras escuchar el coste del alumbrado. Entonces creamos esta campaña de Navidad, nos pusimos a buscar cifras en los presupuestos y a comparar lo que se gasta en la iluminación y en aspectos sociales», comenta la portavoz, Esther Lora. Como ejemplo cita que se gaste igual en la gestión del albergue para personas sin techo durante un año que en la iluminación para mes y medio, en torno a 800.000 euros. Eso, sin contar con el resto de adornos. Su máxima es «Por un Vigo más social» y así se presentaron ayer en La Farola de Urzaiz.

A lo largo de la campaña distribuirán dos mil postales con diversos motivos, como una persona durmiendo en la calle, otra a oscuras por no poder pagar el recibo de la luz y una niña sentada a la mesa ante un plato que en lugar de comida solo tiene luces.

Aseguran que en ningún momento se oponen a la iluminación navideña, sino que lo que demandan es un gasto proporcional que permita vivir dignamente. Entienden que aspectos como el personal de servicios sociales deben tener prioridad para agilizar la situación precaria de muchos ciudadanos.

A Marxe. Aunque lleva tiempo trabajando de forma discreta, este colectivo se presentó ayer de forma oficial con un encuentro cultural durante toda la tarde. El germen de A Marxe surgió en el 2016 con motivo de la acampada ubicada en la Praza do Rei. Una vez considerado que se cumplieron los objetivos, los promotores se retiraron y en la actualidad ya no tienen que ver con las personas que se han quedado, según explica el coordinador, Francisco Rodríguez Veloso.

La sede de la asociación está situada en el kiosko Lola (Valle Inclán, 12). Allí disponen de un piso donde atienden a las personas necesitadas e impartirán cursos y talleres de cultivo, encuadernación y costura, entre otros. «La idea es hacer más actividades, charlas, libros... es un local social. Llevamos años colaborando con causas y asesoramos a las familias en temas sociales», indica el coordinador.

Quieren ir con calma, no precipitarse, y acoger a aquellos que tengan inquietudes culturales para que dispongan de un sitio donde desarrollarlas. Poco a poco se han ido ganando la confianza de la gente y sumando voluntarios. Ya tienen supermercados que colaboran con ellos y les donan comida para trasladar a las familias con escasos recursos.

Foro socioeducativo Os Ninguéns y Red de Solidaridad Popular. Estos veteranos colectivos aprovecharon la celebración mañana del Día Mundial de las Personas sin Hogar para centrar en este tema sus actos. Retando a la meteorología se concentraron en la noche de ayer en la plaza de la Constitución, antorcha en mano, y se dirigieron a la plaza de la Princesa por el arco de Quirós. A continuación impusieron al dinoseto la denominación de dinoseta matriarcal, convirtiéndola en símbolo de las madres empobrecidas.

El acto terminó con un minuto de silencio por las personas sin techo fallecidas prematuramente por las circunstancias de empobrecimiento.

En el transcurso del encuentro se dio lectura a una carta entregada en el Concello en la que se recuerda que según estimaciones de los colectivos, solo en el centro de Vigo (incluyendo el Casco Vello) hay entre sesenta y ochenta personas sin techo.

Insisten en que el albergue municipal, pese a mejorar la situación, sigue siendo insuficiente, como demuestra el hecho de que queden personas fuera. Proponen que se elimine la estancia máxima de diez días, ya que de esta forma, las personas sin hogar regresan a las choupanas al cumplir ese tope de permanencia. En su opinión, debe negociarse con el obispado de Tui-Vigo la ampliación de las instalaciones para acoger a un número mayor de usuarios.

Los colectivos mostraron su preocupación por la posibilidad de que se produzcan desalojos de las personas que residen en edificios abandonados en los que hay intención de construir. Quieren que antes de nada se les ofrezca la posibilidad de realojarse en otros inmuebles para evitar que se queden en la calle.

Tanto Os Ninguéns como la Red de Solidaridad Popular son partidarios de la elaboración de un censo de las personas sin hogar, algo que consideran fundamental para adoptar medidas.

La carta leída ayer concluye con una llamada de atención sobre la cantidad de desahucios que se siguen produciendo en la ciudad, la mayoría por impago de alquileres. La subida de los precios supone un lastre para las familias sin ingresos e incluso para aquellas que tienen empleos precarios. Suelen entran en un círculo vicioso al carecer de avales para alquilar de nuevo.

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