Una planta dificulta la pesca en el Miño

Una especie invasora conocida como peste de agua coloniza el río a gran velocidad


tui / la voz

Los pescadores tienen otro enemigo en casa. Se llama Elodea Canadiensis y es la planta invasora que está colonizando el Miño sin que nadie le ponga freno. No afecta directamente a la angula pero sí dificulta mucho la pesca de otras especies como el sábalo y la lamprea. «É unha alga que crece nas beiras e que se enreda nos aparellos, ademais rompe moito e reprodúcese con gran facilidade», explica el presidente de la asociación de pescadores del Miño. Fernando Ferreira afirma que la situación es «un auténtico caos».

Su avance es tal, asegura, «que xa é como unha alfombra que o cobre todo, e é moi complexo traballar porque temos que estar a limpar todo o tempo nas redes». Resulta también un problema para la navegación, ya que sale a la superficie y sus ramas se enredan en las hélices de las embarcaciones. Además esta plaza, conocida también como Broza del Canadá o peste de agua, desplaza a la vegetación autóctona y tiene un impacto importante sobre la fauna acuática.

El Centro de Apoyo Científico y Tecnológico a la Investigación (CACTI) de la Universidad de Vigo captó con drones el avance de «otro desastre fluvial». Sus imágenes están hechas en el tramo internacional del Miño y evidencian su avance. «Xa tivemos outras especies invasoras que devoran o Miño, e que aínda están, como a ameixa asiática, a carpa ou o caranguexo americano. Non sabemos como vai pasar con esta alga pero, dende logo, cada ano dificulta máis a actividade extractiva», advierte Ferreira.

Los pescadores del Miño se centran de momento en la angula, porque la lamprea no arranca hasta enero. Los resultados de la primera luna no han sido buenos pero se muestran optimistas. «É o novembro con menos capturas dende que hai rexistros, e o prezo tampouco foi alto, pero tamén é verdade que só puidemos saír cinco dos catorce días de lúa polo temporal», explican los anguleros. Confían en que la que no entró en sus redes siga en el río cuando entre también la de diciembre y, siendo la de Navidad, la época más importante de la campara, que los resultados permitan compensar este difícil inicio. «Este ano déronse unhas 80 licenzas de pesca e na primeira lúa saíron unhas sesenta embarcacións». La media por catorce días seguidos de trabajo ha sido de 1,6 kilos por barco, según los datos de Lonxas de Galicia.

Entre el 1 y el 14 de noviembre se capturaron un total 115 kilos de angula en las aguas internacionales del Miño, que supusieron unas ventas en lonja de 37.287 euros. En los dos ejercicios anteriores se cogieron 214 y 376 kilos por luna, que en lonja se vendieron por 87.078 y 144.451 euros respectivamente. «Ata agora vendeuse todo para restauración, o meixón do Miño queda para os negocios de aquí», confirmó el veterano marinero.

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