La red de huertos escolares se pone en marcha

Compartirán semillas y conocimientos, implicando a los pequeños, al profesorado y también a los padres


El nacimiento de nuevos proyectos siempre es buena noticia, especialmente si parten de bases sólidas, tienen vocación de continuidad y un objetivo tan bonito y necesario como pensar y actuar para mejorar el medio ambiente. Si le añadimos hacerlo educativamente, de forma cooperativa e implicando en la tarea a varias generaciones, pues la cosa promete. Sería una forma de resumir algo que está pasando en Vigo estos días y que les queremos contar de cerca, pues en esto estamos las Amigas y Amigos da Terra: la creación de la red de huertas escolares. Miren qué plantilla para empezar: EEI Vila Laura, EEI Monte da Guía, CEIP Frian-Teis, CEIP A Doblada, CEIP Josefa Alonso de Alonso, CEIP Sobreira-Valadares, CPR Possumus y CEIP San Salvador de Teis.

Esta semana empezaba la formación en el cole Vila Laura, poniendo las cosas en su contexto global antes de su aplicación local. Hablamos del impacto ambiental y social de la alimentación, de cómo la agricultura industrial está destruyendo espacios, especies y personas y calentando el planeta. De los más de 5.000 kilómetros que recorren muchos alimentos cotidianos para llegar a nuestros mercados y cómo se explica que un kilo de garbanzos de Indonesia cueste menos que el mismo producto cultivado en El Bierzo o cómo los langostinos de estas Navidades provocarán miles de muertos en un tsunami. Y lo que todo esto implica y quien se beneficia. Hablamos de cómo nos estamos comiendo el mundo, una pequeña parte de la población, mientras gran parte pasa hambre. Y de cómo lo podemos cambiar, de la soberanía alimentaria, del comercio justo y de la agricultura ecológica. Que las nuevas generaciones, cada vez más urbanitas, recuperen el contacto con la tierra.

Pero la teoría, inevitable, se traducirá en la práctica (como bien dice, si me disculpan, el viejo refrán «cava hondo, echa basura y cágate en los libros de agricultura») porque también el compostaje, transformar los residuos orgánicos en fertilizante formará parte de este proceso circular. Para ello contaremos con la colaboración de profesionales de la agricultura de nuestro entorno como A Horta do Cadaval. Nadie mejor que quien se dedica a la agricultura ecológica para poner en marcha una huerta. A partir de ahí constituir la red de huertas escolares, intercambiar experiencias y visitas, compartir conocimientos y recursos, crear bancos de semillas, integrar el huerto de forma transversal a las diferentes materias y niveles educativos e implicar en todo ello al conjunto del profesorado, a madres y padres. Todo un reto que nace con ilusión y ganas, que mucho de eso tienen las profesoras, confirmando que tras el éxito protagonizado sobre todo por los hombres estropeando el planeta son ellas quienes se están tomando más en serio arreglarlo.

Decíamos que tenemos una base sólida, no partimos de cero y menos en Vigo, donde muchos centros ya cuentan con huertos escolares, algunos muy veteranos y otros los pondrán ahora en marcha y por eso no podemos olvidar a un tristemente desaparecido amigo y maestro.

Hace más de 30 años, Xesús Jares convirtió una vieja escombrera situada en un lateral del colegio García Barbón en lo que sería una experiencia educativa pionera. Aquel primer huerto que supo concitar esfuerzos y voluntades de toda la comunidad escolar sigue siendo un referente. Seguro que a Jares le gustaría saber que aquellas épicas jornadas picando cemento y cascotes bajo la lluvia dieron frutos, crecieron y se multiplicaron. En eso estamos algunos que, echando una mano no exenta de escepticismo, decíamos entonces: «Suso, a esto no le veo futuro». Tan jóvenes como equivocados, aquello era el futuro.

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