Homenaje a los sintecho y sin nombre

Colectivos sociales protagonizan un acto en Pereiró para reivindicar una vida y una muerte dignas para los indigentes


vigo / la voz

Cientos de vigueses llenaron ayer los cementerios públicos y privados para honrar a sus muertos como correspondía en el Día de Todos los Santos y como seguirán haciendo hoy en el de Difuntos. En Pereiró, el camposanto más emblemático de Vigo, un acto llamó la atención sobre el resto: el homenaje que colectivos sociales dedicaron a las personas sin techo en vida y sin nombre de muertos.

Rafael Gabarre Volga y Manuel González Domínguez (muy popular y conocido como el abuelo), murieron prematuramente tras malvivir durante años en situación de pobreza extrema de una choupana para otra. A los números escuetos de sus tumbas, la 166 y 123, el foro socioeducativo Os Ninguéns añadió una placa con sus nombres en los dos últimos años y ayer, junto a la Red de Solidaridad Popular, les dedicó un recuerdo. La idea era simbolizar la situación de todas aquellas personas que, como ellos, son solamente un número y reclamar que se les ponga nombre. «Es muy difícil saber cuántas tumbas hay en esas condiciones en todos los cementerios de Vigo. Además, hay gente que no se computa como anónima, porque aunque no tenían familiares, tenían amigos que se hicieron cargo de ellos. Hay baremos muy desdibujados», explica Carla Leiras, de Os Ninguéns.

La mayoría de estas personas sin techo han recibido sepultura a cargo de la beneficencia, de la que se encarga el Concello. Si no tienen para comer ni para pagarse un alquiler en vida, menos aún para desembolsar 2.248 euros en un nicho, reflexionaban los reunidos.

Los colectivos sociales quieren que no se estigmatice a estas personas ni en vida ni en la muerte, como sucede ahora. Una forma de evitarlo en vida es, según indicaron, poniendo en marcha programas habitacionales con viviendas en régimen de alquiler social. Ni en Pereiró se despreció la oportunidad de reivindicar mejores condiciones de vida para las personas sin techo. El acto se aprovechó para leer un sentido escrito en el que se pidieron más plazas en albergues y mejores condiciones de vida para los residentes, una alimentación equilibrada, servicios higiénicos suficientes, habitaciones individuales, acogimiento de mascotas, programas de ocio, culturales y de pensamiento, y en general, integración en la sociedad, una palabra que echan de menos hasta en el cementerio.

«Resistiré» y el «Réquiem» de Mozart

El emotivo homenaje a los fallecidos sin techo congregó a un grupo de amigos en torno a las tumbas de la zona nueve de Pereiró. El programa no fue elegido al azar, sino que detrás de él había un respeto para los desaparecidos y un mensaje para los que viven al raso. Para los primeros se eligió una danza escenificada por el coreógrafo y bailarín Juan Moredo, miembro de la asociación Arteria. De fondo, el Réquiem de Mozart. Para los segundos, los que aún malviven en choupanas o van de un albergue a otro, el músico David Viso se encargó de interpretar Resistiré, sin duda un mensaje de ánimo.

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