La Universidad de Vigo genera veinte toneladas de residuos peligrosos al año

La institución estudia la forma de poder gestionar sus propios vertidos como Santiago


vigo / la voz

Los residuos peligrosos actúan como una especie de barómetro para medir la actividad investigadora de la Universidad de Vigo. Desde los inicios de la institución a la actualidad la cifra se ha duplicado al pasar de diez a veinte toneladas. Las instalaciones que más producen son la Facultad de Químicas y el Centro de Investigaciones Biomédicas (Cinbio), así como el Politécnico de Ourense.

La cantidad de residuos en estos centros ha obligado a destinar almacenes para su depósito y recogida. En el resto de las dependencias se pueden recabar de forma directa. La recogida es gestionada por una empresa especializada, según comenta María Delfina Couce Fortúnez, directora de la Oficina de Medio Ambiente de la Universidad (OMA). «Estamos mirando con el nuevo equipo rectoral para ver cómo podríamos gestionarlos en la propia institución, porque ya son cantidades grandes. Habría que tener los medios y las instalaciones adecuadas, como hacen en la Universidad de Santiago, que lo gestionan en Lugo», comenta.

La variedad de los residuos obliga a una rigurosa clasificación. Se pueden encontrar orgánicos halogenados o no halogenados, en disoluciones acuosas con compuestos peligrosos, disoluciones ácidas, alcalinas, mezcla crómica de cromo 6, sólidos contaminados con diferentes sustancias peligrosas, residuos especiales muy tóxicos y reactivos, residuos fitotóxicos carcinogénicos, derivados de aceites, baterías, envases vacíos, pinturas, fotográficos...

El programa de la OMA trata de minimizar tanto la producción como la peligrosidad favoreciendo su identificación. Para ello advierte sobre aspectos imprescindibles como evitar la caducidad, sustituir reactivos por otros inocuos y reutilizar envases. Son algunas de las buenas prácticas que se llevan a cabo en los laboratorios. También se enseña el manejo con envases homologados, la separación según las tipologías, a evitar mezclas incompatibles, esterilizar los productos potencialmente infecciosos, no llenar mucho los envases ni usar los que tengan malformaciones, cerrarlos bien y almacenarlos en zonas no peligrosas, según explica la directora de la OMA.

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