Intento de homicidio por unos aguacates 35 años después de cometer un crimen

El acusado, que en 1984 fue condenado por matar a un patrón de pesca, alega en el juicio que su víctima quería cogerle la fruta


vigo / la voz

Fernando L.P., condenado en 1984 por matar a un patrón de pesca, compareció ayer en un juicio en la Audiencia por un intento de homicidio. Le acusan de fracturarle el cráneo a un joven vecino de Teis con una barra de hierro tras discutir por unos aguacates en la Navidad del 2016. Alega defensa propia. Afronta 9 años y medio de cárcel y el pago de una indemnización de 47.000 euros.

En el juicio anunció a la sala que cambió su apellido L. por C. y contó su versión: la víctima se mofó de él y se apropió de la fruta que tiraba al suelo tras arrancarla de las ramas de un aguacatero público en la Baixada a Ríos. Le recriminó y el otro le fustigó con la cadena de su perro, «un pitbull» (un alano español). «Las otras veces yo me lo busqué pero esta yo fui de legal y él me quiso avasallar», dijo el acusado en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, en Vigo.

Añadió que él tuvo «mucho miedo» al can y «mi mente se quedó en blanco». Agarró un tubo hueco y golpeó al otro «sin calcular». La víctima replica que solo se metió cuatro aguacates en el bolsillo, que el otro «me dijo que me iba a matar» y que, al volver, le golpeó a traición en la sien. El lesionado tomó pastillas durante dos años para prevenir episodios epilépticos. Los policías arrestaron al implicado con dos barras de hierro. Les sorprendió que les esperase «muy tranquilo». Les dijo que se peleó.

La forense aseguró que la fractura no es vital ni hubo riesgo de muerte pero ve preocupantes las secuelas. A partir de este testimonio, la defensa podría pedir la rebaja de la calificación de homicidio a lesiones. La abogada explicó que el implicado sufre trastornos psiquiátricos y secuelas de su toxicomanía que le hacen sufrir paranoias. Recibe acompañamiento de educadores sociales de la oenegé Esaú y va a un huerto terapéutico de Alborada. Comenzó a drogarse a los 14 años pero en el 2002 sufrió un grave accidente de moto que lo alejó de los tóxicos. El juicio continuará el 12 de noviembre.

Con 19 años fue condenado a 17 años de reclusión menor por un homicidio doloso. Le clavó un estilete a un patrón de pesca el 21 de diciembre de 1983. La víctima defendía a una adolescente a la que el joven agarró para pedirle dos duros en Vigo. Este crimen no computa como reincidencia.

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