«Los populismos están basados en la emoción y eso tiene poco de racional»

La pensadora participó en las Xornadas de Filosofía que homenajean a Jesús Mosterín


VIGO / la voz

A comienzos del presente mes, el Gobierno nombraba a la filósofa Victoria Camps consejera permanente en el Consejo de Estado. Se encargará de despachar asuntos procedentes de los Ministerios de Educación y Formación Profesional, de Cultura y Deporte y de Ciencia, Innovación y Universidades. Ayer, estuvo en Vigo participando en las Xornadas de Filosofía. No quiso faltar al homenaje que este encuentro realiza este año al filósofo Jesús Mosterín, fallecido hace un año.

-¿Por qué afronta su visión de Jesús Mosterín desde la perspectiva de la racionalidad práctica?

-Mosterín fue un filósofo que tuvo una gran curiosidad por todas las ramas de la filosofía. Yo me siento más cercana a sus obras que tienen que ver con la ética y la política, especialmente a Racionalidad y acción humana; me ha gustado recordarla y ver qué podemos preservar hoy, que no es poco.

-¿Está entonces vigente?

-Sí, él hizo una crítica de las creencias que nos mueven a veces pero que no son justificadas, y explicó por qué no lo son; incidió en las normas que son convencionales, aunque no nos damos cuenta, y que podrían cambiar. Entra en un cierto relativismo que es muy constructivo en una época en que, sobre todo, en el terreno de la política, sobre todo en la más extremista, se basa mucho en principios que parecen intocables, que son muy dogmáticos. Mosterín era un antidogmático esencial. Él propone, a través de esa idea de la racionalidad práctica, que no hay racionalidad si no hay crítica, si el pensamiento no es crítico.

-¿Ese dogmatismo al que alude está en todo el panorama político actual?

-Hoy es bastante general. Los populismos actuales son movimientos políticos muy emotivos, muy basados en provocar emociones en los demás, y eso tiene muy poco de racional y sí bastante de dogmático, porque uno se adhiere a una serie de premisas que se dan por buenas sin reflexionar y sin buscar demasiado en qué se fundan.

-¿Cuando dice populismos también se refiere a nacionalismos?

-Sin duda. Mosterín fue un gran crítico de los nacionalismos.

-¿Llevará su visión filosófica al Consejo de Estado?

-Para mí es un honor poder estar en el Consejo de Estado, tanto como filósofa como mujer. Yo creo que el pensamiento filosófico tiene algo que aportar, sobre todo en instituciones como el Consejo de Estado que pueden permitirse, al tener un carácter consultivo y que no es vinculante, tener un debate que no cae en las polémicas partidistas que desvirtúan todos los debates. Se puede hacer una reflexión más ponderada, más sensata, que va al fondo de las cuestiones y que no busca intereses de parte.

-¿Una especie de Pepito Grillo?

-En parte sí, porque el hecho de no ser vinculante da mucha más libertad.

-¿Hacía dónde avanza la bioética?

-Tiene que abrirse mucho todavía porque los avances tecnológicos no cesan. Por ejemplo, todo el campo de la Genética está avanzando muchísimo y es posible que en el futuro podamos hacer muchas más cosas, podamos vincular los genes y siempre hay que preguntarse con qué fin y para qué. Luego, también nos damos cuenta, por ejemplo en el campo de la reproducción asistida, que unas técnicas que en un principio tenían un objetivo tan claro como combatir la esterilidad, hoy están consiguiendo una transformación de la sociedad, en modelos de familia, en modelos de maternidad y paternidad. La Bioética no solo tiene que atender a las posibilidades de futuro sino también a las consecuencias de una serie de tecnologías que se han puesto en marcha y que se desvían, por decirlo así, del objetivo primero para atender a otros objetivos que ya no controlamos.

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