Nada cambia un año después de la trágica ola de incendios

Los concellos afectados del sur de la provincia critican la «colonización natural» del eucalipto en los montes quemados


Vigo / la voz

El susto en forma de llamas vivido el domingo en Mondariz agitó la pesadilla sufrida en Vigo y todo el sur de la provincia hace hoy un año. El 11 de octubre del 2017 empezaba una oleada de incendios en las comarcas próximas que acabó cercando y entrando en la ciudad el día 15 por la noche. Resultaron quemadas 18.484 hectáreas en la provincia, provocando tres muertos y un carrusel de hogares ruinosos o, en el mejor de los casos, fundidos por el calor de las llamas.

El poder destructivo del fuego está pasando otra factura que algunas comunidades de montes ya presagiaban hace 12 meses y que denuncian ahora como una pandemia. Y es que el eucalipto, resistente como pocas especies, no ha dejado de rebrotar de forma natural para avanzar sin control en unos quince concellos. Basta recorrer el perímetro de Vigo, municipios como Nigrán o Gondomar o llegar a As Neves y Salvaterra para comprobar la existencia de esos brotes verdes no deseados.

La Mancomunidad de Montes de Vigo es la primera en hacer público su malestar con la Xunta. Exponen que la situación les

preocupa por la proliferación de una especie invasora. Matizan que dicha plaga de eucaliptos no es la que causa incendios, pero sí que supone un problema a la hora de reordenar los montes quemados tras la catástrofe

de hace un año: «La Xunta tendría que explicar cómo piensa retirar semejante cantidad de árboles, que ya superan el metro y medio y crecen en cualquier sitio, incluso en las cunetas», explicaban las entidades que integran la mancomunidad en la asamblea celebrada el lunes por la tarde en el local social de Saiáns.

Pero los comuneros, hablando desde su experiencia, van más allá: «¿Se hará con productos químicos o manualmente? Es que si pretenden ir a metro a metro es mejor que empiecen ya, más que nada por todas las hectáreas que están afectadas».

La situación afecta, principalmente, a propiedades privadas en situación de abandono desde hace años y las comunales que por falta de fondos no pudieron ejecutar los trabajos. Pero también implica nuevos debates en el seno de cada entidad. Tras lo ocurrido hace un año, casi todas las comunidades han concluido que es necesario hacer un plan de usos independiente, un proyecto que, además de un coste medio de 12.000 euros, requiere años de trabajo para que resulte productivo. «Con el monte así de mal y sin la colaboración de la Xunta es un riesgo afrontar semejante trabajo para que se venga abajo con otro incendio.

«La solidaridad fue nuestro salvavidas»

J.R.

Los 10.000 árboles donados para reforestar los montes son el ejemplo más visible de la marea de ayuda recibida

Sofía, sin saberlo aún, conoció de cerca el infierno. Frente a su casa, en el 22 de la rúa O Regueiro de Chandebrito (Nigrán), una placa recuerda la peor factura del gran incendio del 15 de octubre del 2017 y que tuvo en esta aldea una de sus particulares zonas cero. La placa, metalizada, serigrafía los rostros de Maximina Iglesias y Ángela Otero, las dos vecinas fallecidas al quedar atrapadas por el fuego en su intento desesperado por huir de aquel bosque de llamas que cercaba sus casas y a los suyos. «Sofía tenía un año y la sacamos lo antes posible por la carretera que entendimos más segura», recuerda su padre, Manuel Ángel Rodríguez, mirando el monte rocoso que se levanta sobre la aldea y que corría el riesgo de derrumbe.

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Ya vimos, en Mondariz hace unos días, que seguimos expuestos y en riesgo de revivirlo otra vez», exponía José Fernández, presidente de la entidad de Matamá con el visto bueno de sus colegas en la asamblea, que también coincidían al asegurar que «ni hace un año se vieron venir los incendios ni ahora estamos preparados para enfrentarnos a otros nuevos». En este sentido, prácticamente nada ha cambiado tras el trágico domingo negro del 15 de octubre del 2017.

Ayudas escasas

El planteamiento y ejecución de trabajos hechos por la Consellería de Medio Rural, tras los incendios del año pasado en el sur de la provincia, no incluye acciones contra la colonización del eucalipto que reclaman en los quince ayuntamientos afectados por los incendios. Coincidiendo con el primer año de la tragedia medioambiental, la Xunta se limita exponer en un comunicado en forma de memoria que recoge convenios, ayudas millonarias y acciones que particulares afectados, empresarios, comunidades de montes y concellos califican de irreal por su escasa ejecución doce meses después de lo ocurrido.

Un ejemplo son los 23 millones de euros en subvenciones que la Xunta dice haber aprobado, pero no entregado. Al preguntar, principalmente en los concellos, nadie reconoce haberse beneficiado. La memoria de Medio Rural pone también en valor y relata minuciosamente las tareas de supervisión del monte, que en muchos casos realizan los propios empleados de la Xunta a través de los distritos forestales de cada zona. Alude también la instalación de un sistema de videovigilancia en los montes como gran novedad. En el documento no figura la petición generalizada que existe entre los comuneros de la provincia para, al menos, empezar a diseñar un plan de emergencias para catástrofes de semejante magnitud y evitar que los medios se vean sobrepasados, tal y como ocurrió el año pasado tanto en Vigo como en los concellos limítrofes y del sur de la provincia.

Vigo aprueba elaborar un plan de prevención y defensa contra los incendios

Alejandro Martínez

Jefes de área del Concello constituirán una comisión técnica bajo la dirección del concejal de Parques y Jardines y Montes.

La junta de gobierno del Concello de Vigo ha aprobado esta mañana la propuesta para la elaboración de un plan municipal de prevención y defensa contra los incendios. La dirección recaerá en el concejal de Parques y Jardines De Montes. Ha quedado constituida una comisión técnica compuesta por jefes del área del Concello de medio ambiente, cartografía,urbanismo, seguridad, electrónica, parques y servicios generales. Esta acción es paralela al diseño del anillo verde de 50 kilómetros de longitud que cumplirá la función de proteger a la ciudad de los incendios. 

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