Dueños de perros alertan de la presencia de procesionaria en los parques de Vigo

La plaga de los pinos ha sido detectada entre la playa de Santa Baia y en las inmediaciones del Museo do Mar

sotelino
vigo / la voz

Los dueños de mascotas pasan más tiempo en la calle que la mayor parte de los ciudadanos. Tener un perro convierte la devoción en obligación y apetezca o no, hay que salir. Eso les convierte en unos excelentes centinelas. Saben más que nadie qué es lo que se cuece en la vía pública, parques y jardines. Además, desde que las redes sociales se han asentado en nuestra vida han crecido plataformas conectadas a través de varias páginas que funcionan con una rapidez y eficacia que para sí quisieran organismos oficiales.

La procesionaria no provoca daños en los árboles. El problema es más preocupante ya que afecta a animales y personas al contacto con las orugas. Los que están más cerca del suelo jugando o gateando, es decir, los niños.

«El ayuntamiento debería alertar de este tipo de cosas, pero bueno, lo importante es que se sepa», opina un vigués que suele acudir con su mascota a la playa de Santa Baia, donde hay una amplia zona ajardinada.

Este fin de semana los vigilantes circunstanciales han detectado ya la presencia de orugas de la procesionaria del pino. La primera que consta este año se localiza en la lengua de tierra y las rocas que separan la playa que está antes del Museo do Mar con la siguiente de Alcabre. «Están en el árbol y bajan por un muro, justo detrás del párking de tierra del museo», asegura la viguesa que suele ir a pasear por la zona con su perro.

Según expertos en temas medioambientales como el educador Antón Lois, el cúmulo de días a 30 grados en septiembre y octubre abonan las alteraciones en el entorno. Es uno de los motivos para que plagas como la de la procesionaria del pino aparecen cada vez antes, de forma que el ciclo ya no es ni anual. El año pasado, en Vigo se empezó a detectar su presencia en invierno, concretamente en enero. La Estación Fitopatolóxica de Areeiro lanzó un aviso extraordinario para actuar con urgencia.

«Es una fase en la que la oruga suelta pelos urticantes y hay que tener precaución»

La doctora en Biología Carmen Salinero es la jefa de servicio en la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, dedicada a la investigación asesoría, información y control en cuanto a plagas y enfermedades que afectan a los cultivos.

 La experta suaviza la alarma. «Hay cinco fases y tres periodos larvarios en los que son peligrosas: el primero es el L3, y en el L4 y L5 tienen un tamaño mayor. Varía según el tiempo de hibernación y pueden salir antes o después, pero en esta época siempre hay», indica. Sin embargo, añade que «es una fase en la que ya tienen los pelos urticantes, que pueden hacer daño y hay que tener precaución. Salinero indica que es importante alertar a la población para que tenga cuidado. «Los pelos de la oruga se sueltan de manera natural y la gente que va paseando, si pasa por debajo de un pino, aunque no vea la procesión o las larvas que salen de los bolsones, pueden producirle reacciones adversas», señala.

Los pelillos urticantes de la oruga pueden producir reacciones inflamatorias muy graves. En perros pueden llegar a asfixiar al animal si se ven afectadas a las vías altas y si la tocan con la lengua, se puede necrosar. La bióloga confía en que los responsables del cuidado de la masa arbórea (en este caso la adjudicataria es Althenia) hayan aplicado los tratamientos, «que se suelen dar en las fases 1 y 2, para no llegar a la tercera», explica. En el Concello de Vigo se emplean varios métodos, desde la colocación de anillas en los troncos para que los gusanos no puedan bajar, a la endoterapia, tratamiento ecológico que se usa para evitar la pulverización indiscriminada de productos químicos.

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