La Universidad sigue en el Rectorado pese a la compra del edificio por Zona Franca

El Consorcio planea trasladar su sede al edificio de O Areal


vigo / la voz

El inmueble del antiguo Rectorado de la calle Areal cambiará de manos. El comité ejecutivo de Zona Franca tramita ya la compra del edificio al Concello de Vigo, que todavía mantiene su titularidad. Hace un año, el gobierno local acordó la cesión durante tres años de tres despachos a la Universidad de Vigo con el objetivo de acercar a la institución académica al centro de la ciudad mientras no se completa la construcción de la futura sede del rectorado en O Berbés. Con la venta del edificio a Zona Franca, que prevé instalar su sede allí, la ocupación de estas oficinas por la Universidad podría quedar en suspenso. Pero nada más lejos de la realidad. «La relación con Zona Franca es estupenda y vamos a seguir compartiendo el uso», confirmaron ayer fuentes de la Uvigo.

Las oficinas del rectorado en el inmueble que un día fue propiedad de la Universidad, antes de que se lo traspasase al Consorcio y este al Concello para ahora recuperarlo, ocupan una superficie de 130 metros cuadrados repartidos en tres despachos en los que la institución académica celebra actos de carácter tanto público como privado. El hecho de que el campus esté a 15 kilómetros del centro urbano fue el detonante para que el exrector, Salustiano Mato, buscase una forma para incrementar la visibilidad de la Universidad entre los vigueses. «Cuánto más nos acerquemos a la ciudad más queridos seremos y más sabrán todos los vigueses lo que hacemos», dijo Mato en diciembre del año pasado tras el inicio de las obras de la futura sede de la Universidad en O Berbés.

La intención de la Universidad es tener listo su nuevo hogar para el inicio del próximo curso, once años después de su traslado al campus. Se trata de un edificio de cuatro plantas con una superficie total de 1.500 metros cuadrados que se levanta sobre una parcela en la que antiguamente se asentaban tres pequeños inmuebles cuya propiedad fue adquirida por el Consorcio del Casco Vello por 1,1 millones de euros y cedida a la entidad docente por un período de 40 años.

En el interior del nuevo edificio, la Universidad implantará su aula de mayores, oficinas de atención al alumnado, una zona de coworking, una tienda y el Centro de Linguas. La realización de este proyecto estuvo plagada de reveses. La concesión de la licencia de obra se retrasó por las trabas de Patrimonio, y por la aparición de aguas residuales procedentes de edificios adyacentes.

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