En globo


Es una evidencia que en cuestión de trenes Vigo ha sido deliberadamente marginada. La mayor ciudad de Galicia sigue sin conexión de alta velocidad y tampoco hay planes para ello. En el colmo del atropello, se obliga a miles de vigueses a dar un largo rodeo hasta Santiago para tomar la línea a Madrid en Compostela, donde además contribuyen a maquillar las estadísticas de otros.

Lo curioso es que esta realidad ya la encontramos en el pasado. Lo cuentan las crónicas de la primera visita de Jules Verne a Vigo, en 1878. Recordando los grandes libros de viajes del escritor de Nantes, el cronista lamenta los retrasos en las obras ferroviarias de la época: «Es también un hecho que el día de San Antonio habrá ferrocarril hasta Caldelas; que sea enhorabuena, pues poco a poco se va a Roma, y algún día iremos en tren a Ourense y Madrid».

Y el periodista no duda sobre que el globo será en el futuro una mejor opción que el tren: «Para Pekín, el viaje se hará en globo», para concluir que Verne «como es probable, escribió su novela Cinco semanas en globo acordándose de los ferrocarriles de Galicia».

Es curioso encontrar que, con casi un siglo y medio de distancia, los periódicos se vean obligados a hablar de los mismos temas. Porque, en nuestra comunicación con Madrid, seguimos teniendo la misma línea de tren que vio Verne en su segunda visita en 1884. Un trazado pola beira do Miño con sus mismos túneles y terraplenes, de los que se derrumban de vez en cuando. Así que el mundo avanza pero aquí nada cambia. Por desgracia, sigue vigente el discurso de aquel cronista de hace 140 años.

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