Caseros de Vigo ofrecen perdonar la deuda a morosos si se van de casa

En la mayoría de los casos, el inquilino prefiere aguantar hasta que lo desalojen


vigo / la voz

Caseros de Vigo están ofreciendo a sus inquilinos morosos la posibilidad de perdonarles la deuda si abandonan inmediatamente la vivienda. La oferta la hacen por escrito en los tribunales de lo civil pero no tiene mucho éxito, según cuenta una letrada judicial. «Hemos tenido varios casos, a veces ya no vienen aquí porque lo resuelven fuera con el abogado. Pero nunca he visto un caso en el que el inquilino acepte que le perdonen la deuda porque el problema es que esa oferta solo es válida para irse en unos pocos días, en el plazo más breve posible. Así que suele acabar en un juicio y una orden de ejecución de desahucio», dice una jurista. En Vigo, la comisión judicial del Servicio Común de Notificaciones y Embargos hace 600 desalojos al año, la mayoría de inquilinos que llevan meses sin pagar la renta del alquiler.

Estas ofertas a simple vista parecen muy atractivas. Librarse de la deuda del alquiler a cambio de buscar otro sitio. Por ejemplo, una inmobiliaria de lujo de Vigo presentó un intento de acuerdo en un juzgado de primera instancia de la ciudad para expulsar por las buenas a una inquilina que reside en el centro de Ferrol. El juzgado hizo un requerimiento a la inquilina para que escuchase la oferta. Consistía en lo siguiente: «El demandante asume el compromiso de condonar al arrendatario la totalidad de las rentas de alquiler reclamada si el arrendatario desaloja la vivienda en 15 días desde la notificación de la demanda».

La inquilina dispone de cinco días de plazo para contestar si le interesa este pacto. De lo contrario, el juzgado le da diez días de plazo para desalojar el inmueble, pagar al casero o buscar a alguien que asuma la deuda.

Corazón y picaresca

Una procuradora de los tribunales comenta que los caseros recurren a otras fórmulas como rebajar la deuda o permitir pagarla a plazos. «Creo que hay personas y no gente. El casero hace los descuentos si realmente conoce las circunstancias personales del inquilino y sabe que no puede pagar, no es que no quiera. Y eso es tener corazón, sobre todo si en la casa hay niños de por medio». Advierte que muchos caseros no son gente adinerado sino «también señoras mayores que destinan esa renta a ayudar a su hijo o nietos en paro o a pagarse una residencia». Por eso, alerta contra la picaresca: «Algunos inquilinos piden pagar el importe debido en dos plazos o abonar la mensualidad y un tanto a mayores para ponerse al día pero luego ni cumple ni paga y se pasa unos meses más en el piso gratis y se va dos días antes del lanzamiento mientras se busca otro más barato».

Las ofertas que se presentan para condonar la deuda son numerosas, según reconoce la abogada Esther Lora. «Los arrendadores saben que muchas veces cuando el inquilino no paga es porque no puede. Prefiere no reclamar una deuda que sabe que, al final, no va a cobrar a cambio de que los moradores se vayan en un par de meses», dice la letrada.

La deuda perdonada ronda los 900 euros o 1.200 euros, el equivalente a tres meses de alquiler de una vivienda en Vigo. «Las deudas dependen de la renta, claro, pero cuando se hablan de estas cosas estamos hablando de una deuda acumulada de unos tres meses de media», añade.

Las fuentes coinciden en que, «normalmente» los inquilinos no aceptan el pacto. Lo lógico sería librarse de la deuda y empezar de cero pero hay razones para negarse a abandonar la casa. La principal es que dichos inquilinos «no tienen la capacidad de irse en breve de la vivienda. No les es asequible conseguir un nuevo alquiler porque hay que pagar una fianza, aportar por el seguro de inquilino o, por ejemplo, presentar un aval», dice Lora.

Una abogada: «A la gente no le es fácil encontrar otra vivienda que le alquilen y aguanta»

Muchos inquilinos sopesan esta oferta del casero pero también sus opciones. Muchas son familias arruinadas o empobrecidas, en paro crónico y sin familiares a los que pedir ayuda. Si salen por la puerta pierden el único techo que aún les cobijaba, con la incertidumbre de si van a encontrar un nuevo hogar en los pocos días de plazo que les conceden. «Aunque les sea más beneficioso irse sin deuda pendiente al final no lo hacen», admite la abogada Esther Lora, que ha estudiado casos similares.

Asegura que se cuentan con un puñado, los pocos casos en los que los inquilinos aceptan abandonar la vivienda libre de deudas. «Se buscan la vida para dejar el piso en esos dos meses o uno que les suelen dar de plazo. Pero los demás no aceptan la oferta y aguantan lo que pueden porque a la gente no le es fácil encontrar otra vivienda que le alquilen. Así que lo normal es que la gente aguante en la casa que tiene aunque se queden con la deuda pendiente», indica.

Hay otro factor que destaca esta letrada. El hecho de que estas familias sin ingresos que resisten sin pagar el alquiler porque su economía precaria les blinda en caso de que el juzgado intente embargarles sus cuentas bancarias. «Muchos no pagarán porque tienen ingresos por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que son inembargables», aclara Lora.

Entre enero y junio de este año, el Servicio Común de Notificaciones y Embargos realizó algo más de 130 desalojos, una cifra tres veces más baja que en otros ejercicios debido al parón de la huelga de funcionarios judiciales.

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