La transformación de la Gran Vía llegará en obras a las elecciones

La primera parte del proyecto, entre Brasil y Venezuela, conserva todas las rampas y elementos ornamentales del diseño original


vigo / la voz

La transformación de la Gran Vía, el proyecto estrella del mandato de Abel Caballero que prevé la instalación de rampas mecánicas a lo largo del bulevar entre Urzaiz y la plaza de España y un variado abanico de plantas, fuentes y pantallas ornamentales, no estará terminada antes de las elecciones municipales del próximo mes de mayo. Tampoco el primer tramo -comprendido entre las calles Brasil y Venezuela que está en fase de licitación y cuya paralización consiguió evitar el Concello después de que Patrimonio frenase las obras en el resto de la avenida por carecer permisos necesarios- podrá inaugurarse antes de los comicios. El plazo de presentación de ofertas se cierra el 1 de octubre, por lo que los obreros podrían comenzar a trabajar en el mes de noviembre en el mejor de los casos. El proyecto prevé una duración de las obras de ocho meses, por lo que los vigueses acudirán a las urnas con la Gran Vía patas arriba a no ser que la adjudicataria consiga acortar los plazos.

La paralización del proyecto salva Los Rederos

El anuncio de la reforma de la Gran Vía generó una fuerte controversia en la sociedad viguesa no por la instalación de nuevos elementos mecánicos y decorativos, sino porque el proyecto suponía la eliminación de todos los árboles de la calle y el traslado de Los Rederos, uno de los emblemas de la ciudad. La Paellera o la rotonda del nudo de Isaac Peral se barajaban como nuevos destinos pero la paralización del proyecto frenó la mudanza.

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El fraccionamiento del proyecto no supuso ningún cambio sustancial en la imagen que el gobierno local quiere ofrecer de la futura Gran Vía. El tramo comprendido entre las calles Brasil y Venezuela mantendrán los mismos elementos ornamentales y de movilidad incluidos en el proyecto original. Con el objetivo de salvar la pendiente de la avenida, se instalarán en el bulevar central de este tramo de 250 metros seis cintas mecánicas. Las tres primeras, entre Brasil y Ecuador; y las tres siguientes, entre Ecuador y Venezuela, frente a El Corte Inglés. Para una fase posterior, cuando se resuelva el contencioso con Patrimonio, quedan otras dos rampas entre las calles Venezuela y Nicaragua, y un transportador más al inicio de la Gran Vía, entre Urzaiz y Brasil, que obligará a trasladar el icónico Monumento ao Traballo, más conocido como Los Rederos.

Como acompañamiento a las cintas mecánicas, está proyectada una serie de elementos ornamentales de diversa tipología. El primero que se encontrarán los viandantes al ascender por la avenida será un altavoz con forma de caracola de 1,5 metros de alto, 1,20 de largo y 0,5 de grosor que emitirá música ambiental. Frente al cruce con la calle Luis Braille se instalará una fuente que recrea la caída de agua en una cascada de seis metros de largo y 1,2 de alto. Entre las calles Paraguay y Ecuador está prevista la colocación de un jardín vertical de 20 metros de largo en los que se abrirán cuatro arcos de 60 centímetros para permitir la visión de los peatones que se transportan sobre la cinta mecánica.

En la siguiente isleta del bulevar central de la Gran Vía, entre las calles Ecuador y Venezuela, los elementos decorativos que se encontrarán los peatones son un panel interactivo y una pantalla transparente. El primero de ellos tendrá una altura de dos metros y uno de largo y permitirá a los usuarios cargar sus dispositivos móviles, conectarse a su red wifi, leer mensajes informativos, hacerse fotografías o acceder a sus redes sociales, mientras que las dimensiones de la pantalla transparente serán de cinco metros de largo por tres alto para la emisión de contenidos culturales.

Las llegadas del pezseto, pavimentos interactivos y generadores de energía y una fuente quedan pendientes de la aprobación de las próximas fases.

La primera fase del proyecto tiene un valor de 5,2 millones y el presupuesto total era de 11,7

El primer tramo de la reforma de la Gran Vía se encuentra en fase de licitación con un presupuesto de 4,2 millones de euros (5,2 al añadírsele el 21 % correspondiente al IVA). Pero cuando se diseñó el proyecto, el presupuesto que manejaba el Concello era de 11,7 millones de euros, de los que 8 serían costeados con ayudas europeas con cargo al plan Vigo Vertical. Pero la reestructuración de la obra obligó también a recalcular las proporciones a costear por las diferentes administraciones.

No obstante, el coste de los diferentes elementos que se instalarán en el primer tramo de la humanización permanecen invariables. Tanto en el presupuesto de la reforma completa de la Gran Vía como en el que salió a licitación a principios del mes de septiembre, el precio de los adornos que vestirán la avenida son los mismos. El suministro, colocación e instalación de la fuente ornamental tiene un precio de 14.300 euros, mientras que el jardín vertical tiene un precio de 19.100; el panel interactivo, 12.000; el altavoz con forma de caracola, 960; y la pantalla transparente, 39.400.

Pero no son los únicos gastos en la decoración del tramo. Solo la plantación de nuevos árboles y arbustos supone un gasto de 68.000 euros, que supera los 100.000 si se tiene en cuenta la tala y trasplante de las especies actuales y el tratamiento del suelo para facilitar el arraigo de las nuevas plantas. También está prevista la colocación de bancos estilo chaise-longue y mesas para el descanso de los peatones cuyo valor supera los 47.000 euros.

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