La aparición de restos romanos obliga a ampliar los estudios en Marqués de Valladares

El solar del número 41 de la calle y el edificio Ribas serán objeto de nuevas excavaciones arqueológicas en las próximas semanas


vigo / la voz

La aparición de restos de época romana durante la fase previa de sondeos obligará a profundizar la investigación arqueológica en el edificio número 43 de la calle Marqués de Valladares. Se trata del edificio Ribas, una obra de estilo racionalista diseñada en el año 1933 por el arquitecto vigués Francisco Castro. Este inmueble, junto con los solares correspondientes a los números 39 y 41 de la misma calle, conforman un mismo yacimiento presidido por una factoría de salazón del siglo I en muy buen estado de conservación.

Estos terrenos eran propiedad de Anida Operaciones Singulares SA, una sociedad propietaria del antiguo fondo BBVA Propiedad, pero en los últimos meses han cambiado de manos. Anida fue quien impulsó hace dos años una campaña arqueológica en los dos solares y en el inmueble para conocer el potencial del lugar, que en parte ya se sabía porque fueron excavados hace casi quince años por la misma empresa que hará ahora los trabajados.

El edificio Ribas fue objeto de una campaña de protección por parte de la asociación Amigos de los Pazos, desde donde se reclamaba la urgente rehabilitación para sacar el inmueble de la ruina.

En el solar contiguo, el correspondiente a la factoría de salazón, también se ampliará el estudio arqueológico, aunque la empresa propietaria ya ha pedido los permisos oportunos para levantar un muro pantalla, elemento inicial para delimitar la zona de construcción en una parcela.

Los responsables de Patrimonio de la Xunta de Galicia, en el año 2005, decidieron que la factoría hallada en ese solar sería convertida en un espacio visitable para el público. De hecho, la entonces conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, y la alcaldesa de Vigo, Corina Porro, firmaron un protocolo de actuación para recuperar y poner en valor esta factoría de salazón romana del siglo I. A través de la Dirección Xeral de Patrimonio, la Xunta aportaría casi un millón de euros para la conservación y musealización de los restos encontrados.

No pudieron entonces materializarse estas buenas intenciones debido a la falta de acuerdo entre la empresa entonces propietaria y el Concello de Vigo, y la presencia de la factoría fue olvidándose. La ampliación de la excavación en estos dos puntos de la calle del Marqués de Valladares todavía tardará algún tiempo en iniciarse, pero la factoría permanecerá en el mismo lugar a la espera de su musealización.

Humanizaciones

A finales del pasado año, los sondeos realizados en la calle de Serafín Avendaño previos a las obras de humanización permitieron localizar nuevos restos de época romana. Concretamente, fueron halladas unas tumbas en el tramo de esa calle más próximo al Areal. El hallazgo conllevó la paralización de las obras impulsadas por el Concello de Vigo en ese sector. La Dirección Xeral de Patrimonio decidió entonces que era necesario ampliar la excavación para tener un mayor conocimiento de la zona.

Algo similar ocurre con la humanización de la parte alta de la zona de Canceleiro, donde también están pendientes las obras de una ampliación de estudios arqueológicos. El alcalde Abel Caballero criticó en varias ocasiones las trabas puestas por la Xunta de Galicia en materia de patrimonio para poder avanzar en distintos proyectos urbanísticos, entre los que se incluía la modificación de la Porta do Sol. Esta unidad de actuación estuvo pendiente de la autorización de Patrimonio hasta esta última semana, en la que obtuvo el visto bueno.

Por su parte, la unidad urbanística Rosalía de Castro II está en avanzada fase de desarrollo, una vez que todos los solares fueron liberados por parte de Dirección Xeral de Patrimonio. De esta forma, los vestigios de la salina romana del siglo I-II fueron levantados para dejar paso a las grúas y a los forjados.

No obstante, toda esta zona fue durante años una fuente inagotable de estudio del pasado en distintos campos de la ciencia. Si los arqueólogos obtuvieron numerosos datos del pasado habitado de la ciudad, otras especialidades también pudieron ampliar sus conocimientos, como los relacionados con el cambio climático.

Cordelerías Mar será otro punto de interés arqueológico en los próximos meses

En el año 2012, la inmobiliaria Bouza Alta SL iba a construir un edificio de diez plantas con zona verde en el solar donde se levantaba la empresa Cordelerías Mar. Distintos problemas burocráticos paralizaron el proyecto.

La reciente adquisición de estos terrenos por una nueva inmobiliaria ha reactivado los planes arqueológicos para esta zona. El lugar está sometido a una cautela arqueológica por formar parte del gran yacimiento romano de las calles del Marqués de Valterra y Juan Ramón Jiménez. Esta circunstancia obliga a la empresa promotora a presentar un proyecto de actuación arqueológica, que deberá ser aprobado por la Dirección Xeral de Patrimonio.

La Consellería de Cultura obligaba a la empresa anterior a actuar en la nave de Cordelerías Mar y en la zona asilvestrada lindante.

Para el edificio se determinaban solo unos sondeos mecánicos debido a que es un lugar muy alterado por la mano del hombre. Muy distinto era el plan en la zona no construida del solar. Para este espacio de la unidad urbanística se establecía una actuación en área, es decir, una excavación arqueológica completa que no permita pasar desapercibido cualquier vestigio que aporte información del pasado.

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