A bordo del destructor HMS Vigo

Desguazado en 1964, fue el quinto y último buque de la Royal Navy que llevó el nombre de la ciudad olívica


Vigo

la bujía del domingo Por Eduardo Rolland

La espectacular imagen que acompaña este reportaje fue tomada por la Royal Navy durante unas maniobras en Malta en 1952. En la foto vemos cómo a gran velocidad el crucero HMS Euryalus trasvasa el correo al destructor HMS Vigo. Y es este último el que nos llama la atención por su nombre, porque fue bautizado en recuerdo de la batalla de Rande. De hecho, fue el quinto y último buque de guerra británico en llevar este nombre.

El primero fue un buque de línea de 48 cañones, bautizado con este nombre inmediatamente después de la batalla de 1702, tras ser capturado a los franceses. El barco rompía por entonces la tradición de que la guerra en el mar fuese una prolongación de la terrestre. El abordaje y la lucha cuerpo a cuerpo habían sido casi obligados hasta entonces. Pero este nuevo barco, dotado de una o varias cubiertas de cañones, podía presentar batalla a distancia, formando una línea de fuego.

Este primer HMS Vigo tuvo tres nombres y una larga historia. Había sido botado en 1693 como HMS Dartmouth, pero fue capturado por los franceses en 1695, durante la Guerra de los Nueve Años. Curiosamente, formaba parte de la armada de Chateau-Renault que daba escolta a los galeones de la plata. Y, cuando el almirante Rooke lo recapturó, decidió darle el nombre de la ría donde había conseguido su victoria. Hubo que esperar un siglo para ver al segundo HMS Vigo, que fue botado en Rochester el 21 de febrero de 1810 y estaba equipado con 74 cañones. Participó en la guerras napoleónicas hasta que, en 1827, fue reconvertido en buque de carga hasta su retirada, en 1865. Como curiosidad, este barco fue testigo de la muerte de Napoleón Bonaparte. Con su base en Ciudad del Cabo, fue destinado a la isla africana de Santa Helena cuando el emperador fue confinado en ella, en su último exilio tras la derrota en Waterloo. El HMS Vigo prestó servicio en la isla de julio de 1820 a septiembre de 1821.

El tercer HMS Vigo llegó en 1817. Tenía 74 cañones y fue botado con el nombre de HMS Agincourt. En 1848, decidieron rebajarlo de servicio, pero en 1865 la Royal Navy decidió recuperarlo, bautizándolo de nuevo hasta que fue vendido a un particular, en 1884. El más breve de todos los «Vigos» fue el cuarto, que ni siquiera llegó a ser botado. Fue diseñado como destructor a comienzos del siglo XX, cuando estos barcos de alto poder de fuego eran más pequeños que en la actualidad y se utilizaban solo como escolta para buques más grandes, como cruceros y acorazados. Aunque comenzaron los trabajos en los astilleros, el fin de la I Guerra Mundial lo llevó a ser cancelado en diciembre del 1918.

Y llegamos al de la foto, el quinto HMS Vigo, que entró en servicio al término de la II Guerra Mundial. Este destructor de combate fue botado el 27 de septiembre de 1945 y comisionado al año siguiente en el Mediterráneo. Durante la Guerra Fría, participó en maniobras de la OTAN como la que vemos en la imagen. El barco llegaría a visitar el propio puerto de Vigo, que le daba nombre. A partir de 1954, pasó a tener su base en Portsmouth, hasta que fue desguazado en 1964.

La lista de los Vigos termina aquí. Hace más de medio siglo que la Royal Navy parece haber descartado este nombre victorioso. Y no se conocen planes de que vuelva a botar buques con la denominación. Nos quedan sus imágenes, como esta espectacular fotografía que econtramos en el British Library.

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