Los grafitis de Príncipe se extienden a las tiendas de Urzaiz

Pintadas con espray afean una decena de comercios en una de las zonas más selectas de la ciudad para pasear y hacer compras


vigo / la voz

Las pintadas no solo afean las verjas de 22 comercios y portales de la calle del Príncipe sino que también se extienden a otra decena de tiendas y establecimientos de Urzaiz. Desde el Marco hasta el cruce de Lepanto, los vándalos del espray han dejado su firma y garabatos. Lejos de ofrecer una imagen impoluta, esta zona que agrupa numerosas tiendas de moda presenta un aspecto degradado ante numerosos visitantes que pasean o hacen compras.

Algunos artistas que dejaron su marca de rotulador y espray son Oder, Cruz, Casur o Snif. Sus obras más habituales son grandes letras que ocupan una verja entera del establecimiento. En realidad, muchas son pintadas fantasma, porque cuando los empleados levantan las persianas a las 10.00 horas, los garabatos quedan ocultos dentro del mecanismo de cierre. Al bajarlas por la noche, reaparecen. Estos horarios dan una idea de que los implicados dibujan entre la medianoche y el amanecer.

Su acción es reciente y prueba de ello es que hace unos días los vándalos pintarrajearon la valla de cierre de unas obras de reforma que se ejecutan en el antiguo local de McDonalds en Urzaiz, ahora ocupado por la marca de moda Uterqüe, cuya nueva tienda se inaugurará en breve. El panel blanco era una irresistible tentación para los artistas callejeros, que plasmaran caricaturas y garabatos. Este acto vandálico prueba que, a día de hoy, siguen actuando en una de las calles más comerciales de la ciudad.

Algunos grafiteros son habituales. Cruz, por ejemplo, también dejó su impronta en varias fachadas de piedra de tiendas de Príncipe, lo mismo que en Urzaiz. Otro asiduo es Ratas.

Las tiendas afectadas son de moda, relojería, perfumería, una mutua y dos establecimientos de juego. Tienen en común que ofrecen una verja metálica idónea para plasmar dibujos murales, generalmente, las letras de la firma. Algunos rubrican juntos como si fuesen miembros de la misma banda y sus nombres de pila o motes aparecen uno encima de otro. También hay identidades femeninas como Kate, que dejó su impronta KT en la verja de unas galerías comerciales del Príncipe. Las huellas de una banda famosa de Vigo aún son apreciables en un callejón de la cercana calle Lepanto y sus pubs.

Otro elemento común es que las pintadas no expresan mensajes políticos o solidarios, como ocurre en otros barrios, caso de la plaza de la Independencia. Es más bien simbología pandillera.

La zona cercana de Gran Vía (a la altura de la calle Bolivia) también está manchada con el mismo estilo de grafitis. Son imágenes que se repiten también en la calle Camelias, donde prácticamente los grafiteros no han dejado limpio un solo local, pared o portal. Toda la calle presenta un aspecto degradado. Sobresalen los grafitis del Cigarrillo, un individuo que se dedica a pintar pitillos de gran tamaño, tanto en Camelias como en Príncipe. En teoría, los comerciantes están obligados a tener limpias sus fachadas y comunicar las reformas al Concello.

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