«Crear un vínculo estable con niños beneficia a personas con alzhéimer»

Un proyecto en forma de cuento y alumnos del San José de La Guía motiva a pacientes


vigo / la voz

En las islas Cíes hay una gaviota llamada Carlota. Tiene una abuela que le cuenta muchas aventuras, pero cada vez le cuesta más recordarlas. Así empieza la historia ideada por la psicóloga de la Asociación Afaga Alzheimer de Vigo Patricia Ruibal de Sola (Vigo, 1983). Ella es la autora del proyecto El Viaje de Carlota, que puso en práctica durante el curso pasado junto a la auxiliar del centro de día de Beiramar Cristina Navós, con la que también trabaja en los talleres de estimulación. El programa intergeneracional que conectaba a niños de 6 años con mayores con alzhéimer ha logrado resultados muy positivos para los participantes y una gran repercusión a nivel nacional. El trabajo ha sido incluido en el nuevo catálogo de la Red de Buenas Prácticas de la Fundación Pilares para la autonomía personal.

-¿Cómo surgió la idea?

-En los últimos años hicimos varias sesiones intergeneracionales con hijos nuestros, de las trabajadoras del centro, que siempre funcionaron muy bien. Queríamos algo más ambicioso y con continuidad. Previo a ello fuimos al Colegio San José de La Guía para unas sesiones de cuentacuentos que tuvieron una estupenda acogida y junto a la profesora del colegio nos comprometimos a desarrollarlo más.

-¿En concreto en qué consiste?

-Queríamos darle una identidad. Por eso creamos el cuento de Carlota, un ave que nos daba un motivo para viajar por todo Vigo y trabajar con niños y mayores en espacios que para ellos tenían un significado. Cada mes hacíamos una salida exterior conjunta, como a Castrelos, que fue la primera, y después íbamos al aula. De cada lugar al que viajó hemos elaborado un cuento con texto y dibujos. La acompañamos en siete en total, hasta el final de su periplo, que acaba con el regreso a casa, Cíes. Queríamos algo que, sin infantilizar a nuestros usuarios, llamara la atención de los niños. Elegimos la gaviota porque es muy de Vigo. Y contamos con ayuda de voluntarias. Quina Álvarez hizo una mascota de ganchillo que se llevaban a dormir a casa, la profesora de música Valeria Mederer compuso una canción y Cecilia Bonnet, las ilustraciones.

-¿Cómo fue la labor con el colegio?

-Se hizo con niños de 6 años, del último curso de infantil Toda la comunidad se implicó. La profesora Tania Fernández trabajó mucho con los padres para que se involucraran y ha sido una experiencia muy buena. De la otra parte estaba un grupo de diez usuarios del centro de día, casi siempre los mismos. Queríamos que fuese estable para que se creara un vínculo. Los niños no discriminan a los mayores por edad, por movilidad ni por nada.

-¿Qué beneficios observaron?

-Una de las razones de hacerlo es que veíamos apatía en los usuarios, estaban tristes. En el centro se trabaja la estimulación y las capacidades, pero el área emocional queda más abandonada. Aunque necesitan la rutina, romperla les daba alegría, un soplo de aire. Llegaban a casa contentos, reconocían espacios y nombres, fue muy motivador.

-¿Repetirán?

-Sí, con niños de 3 años. Va a ser el gran cambio. Es un reto. Les vamos a acompañar durante los tres años de infantil. Nos han llegado peticiones de varios centros. Por ahora vamos a hacer otro intergeneracional con el colegio Santa Cristina de Lavadores y nuestro centro de Martínez Garrido.

el grupo

En el primer año de la actividad participaron niños de 6 años del Colegio San José de La Guía y diez de los 40 usuarios del centro de día de Afaga en Beiramar. Según explican, fue un sacrificio conjunto ya que para las salidas necesitaban refuerzos y se quedaban con menos personal «haciendo un enorme esfuerzo para que todo funcionara con normalidad».

«Lo que se ha perdido ya no se recupera, así que cuanto antes, mejor»

La Gaviota Carlota viaja esta semana hasta la Biblioteca Pública Municipal Xosé Neira Vilas (Martínez Garrido, 21). Allí estará la psicóloga con Cristina Navós el viernes a las 18.00 horas para contar su historia a los niños. Patricia Ruibal estudió Psicología en la Universidad de Santiago y cada día cruza la autopista para llegar desde su casa, en Pontevedra a la sede de Afaga Alzheimer, donde trabaja hace diez años y al margen de proyectos como el de la gaviota Carlota (que le encantaría poder editar en un libro porque tiene los cuentos en láminas plastificadas), imparte talleres de estimulación cognitiva tanto en el centro de día como en la sede de la asociación, en Martínez Garrido.

-¿Cómo es su día a día?

-Mi trabajo es hacer valoraciones, crear un plan de intervención individualizado para cada usuario., ejecutar los talleres e informar a las familias y darles las pautas que necesiten.

-Afaga cumple 25 años en el 2019. ¿Cómo ha evolucionado su presencia?

-Mucho. Como la enfermedad en la sociedad. Yo me he especializado en los diferentes tipos de demencias y prácticamente me formé ahí. Cuando empecé teníamos un local en Marqués de Valladares con cuatro talleres. Ahora hay muchísimas actividades y tenemos centros en toda el área metropolitana.

-¿Qué nota que ha cambiado?

- La gente viene antes, más joven. Hay más información. A veces nos llegan usuarios por su propio pie pidiéndonosla. Los diagnósticos se hacen antes y es básico. Las evaluaciones tempranas facilitan un montón la tarea. Lo que ya se ha perdido, no se puede recuperar, por eso cuanto antes, mejor. Con los perfiles mas leves es donde más trabajo tenemos que hacer.

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