El mantenimiento del auditorio joya de Vigo olvida acondicionar las gradas para el público

El anfiteatro del recinto municipal no fue preparado ni antes ni después de la temporada de conciertos


vigo / la voz

Esperar por Cepeda doce horas ya es de por sí cansado. Sarna con gusto no pica, pero si entre el trasero y el asiento en el que aguardas al último ídolo media un kilo de gravilla, mortifica quizás más de lo deseable.

Eso es lo que ocurre en el auditorio de Castrelos desde hace cuatro veranos. El Concello de Vigo optó entonces por minimizar su uso a pesar de ser el espacio preferido por los ciudadanos. El Ayuntamiento rectificó y año a año crece el número de actuaciones que allí se celebran en verano. Sin embargo, la apuesta municipal por estas instalaciones no viene acompañada de velar por la comodidad de los destinatarios de los actos que allí se celebran.

Es sabido que al ser las gradas zona libre de pago, cientos de personas acuden horas antes de que comiencen los espectáculos para hacerse con un buen sitio. Lo que ya de por sí es agotador, se multiplica por cada una de las piedrecitas y tierra que nadie limpia.

Del mantenimiento del parque parecía estar exento el correcto acondicionamiento de las gradas. Si bien es cierto que cuando más se usan es en los meses de verano, también es verdad que aunque el estado actual de las mismas es el que se puede ver en la imagen, ya estaba así antes del inicio de la temporada.

El gradería semicircular es de piedra, pero en su estado actual, solo se adivina en algunas zonas. En otras se podrían plantar patatas. La mayor parte está cubierta de tierra, gravilla, matojos, hierba seca y brotes verdes que crecen a pesar del abandono y agujeros que, en el caso de una emergencia, son un peligro para el público que, cuando hace uso de ese espacio, suele ser al lado de miles de personas.

Críticas en redes sociales

Los usuarios, muchos de ellos visitantes de otras ciudades que acudieron a conciertos de gran tirón como el de Maná, dejaron constancia en redes sociales del lamentable estado de los asientos con comentarios hacia el Concello de Vigo acompañados de fotos. Las últimas obras que se ejecutaron en el recinto se realizaron La reforma del Castrelos se realizaron hace 20 años, entre 1998 y 1999. La obra de los arquitectos Fraga, García Quijada y Portolés costó doscientos millones de pesetas, aunque el eje principal de aquella actuación fue la instalación de un escenario más moderno y nuevos baños y camerinos. Explicaban entonces los arquitectos que el resto del auditorio permanecería inalterable, «al menos de momento, hasta que se ponga en marcha el Plan Especial del Parque de Castrelos». Desde entonces, el recinto declarado bien de interés cultural (BIC) ha sido objeto de varias actuaciones turbias. Hace dos años el Concello de Vigo llevó a cabo el asfaltado de una senda peatonal, acción por la que fue multado por Patrimonio.

El anfiteatro gratuito se construyó en 1958 «para la gente modesta»

El recinto de Castrelos como espacio de ocio de los vigueses lo es desde su donación al pueblo de Vigo por parte de la familia Quiñones de León en 1925. Como espacio para conciertos lo inauguró el Orfeón Donostiarra el 23 de julio de 1947, «en la rotonda opuesta a la entrada del parque, casi junto al río», recuerda Jorge Lamas en La Voz. En 1954 el concello decidió ubicar los programas Festivales de España en Castrelos, aunque surgieron críticas por la lejanía respecto al centro urbano. El primer evento fue la obra de teatro El alcalde de Zalamea. Las entradas en zona de sillas costaban de 10 a 30 pesetas. Desde aquel momento se reservó una parte en la ladera del anfiteatro natural para que «la gente modesta» pudiera ir gratis aunque tuviera que estar de pie durante el espectáculo. En 1958 el auditorio ya tenía escenario y graderío. El arquitecto municipal Bugallo Orozco fue el responsable de la obra.

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