Tres siglos de la captura de Vigo

En octubre del 2019 se cumplirán 300 años de un hecho histórico poco conocido: la toma de Vigo por los británicos de Lord Cobham


La batalla de Rande, la Reconquista contra Napoleón, los ataques del corsario Francis Drake… Todos son hechos de armas bien conocidos en la historia de la ciudad olívica. Pero hay uno importantísimo que muy pocos vigueses conocen: la Captura de Vigo, también conocida como la Expedición Británica a Vigo. Sucedió en 1719, dos décadas después de la batalla de Rande. Y terminó en una auténtica carnicería, con más de trescientos muertos y heridos entre los defensores de la plaza.

El ataque se produjo en el curso de la Guerra de la Cuádruple Alianza y se diseñó como represalia por el apoyo español al levantamiento jacobita en Escocia, que terminó con la derrota de las tropas de Felipe V en la batalla de Glen Shiel.

La expedición fue puesta al mando de Lord Cobham con las fuerzas navales comandadas por el vicealmirante James Mighels, que incluían cuatro navíos de línea: HMS Ipswich, HMS Enterprise, HMS Biddeford y HMS Kinsale. Además, fueron embarcados 6.000 soldados dirigidos por el mayor general John Wade.

El 21 de septiembre, la expedición británica partió de Falmouth y llegó a Vigo ocho días después. Tras desembarcar en la playa el 1 de octubre, los británicos ocuparon una posición bajo los muros del fuerte de San Sebastián, frente al castillo de O Castro.

Por la noche, el brigadier Philip Honeywood con 800 soldados lanzó un ataque contra el castillo de San Sebastián y tomó por sorpresa a los defensores españoles, aunque no pudieron tomar la fortaleza. Por esta razón, los británicos descargaron piezas de artillería de asedio y el 10 de octubre desataron un bombardeo pesado sobre Vigo. Los defensores, superados en número de forma apabullante y bajo una tormenta de fuego, decidieron rendirse. Don Fadrique González de Soto entregó la plaza, de la que huyeron 469 oficiales y soldados, mientras que otros 300 murieron o resultaron heridos en el asalto y el bombardeo. La pérdida británica fue de solo seis muertos y otros veinte heridos.

Tras la captura de Vigo, las tropas de Lord Cobham se entregaron al saqueo. Decomisaron una gran cantidad de armas y municiones, que sospecharon que se almacenaban «para una futura invasión de Inglaterra». Los invasores se llevaron buena parte de este arsenal, mientras que inutilizaron el resto. Las cifras hacen sospechar que tenían razón los ingleses: Vigo acumulaba demasiadas piezas de artillería que tendrían algún fin mayor que el de la mera defensa de la plaza.

Sesenta grandes piezas de cañón fueron saboteadas en las murallas y castillos de Vigo. Otras cuarenta y tres piezas de artillería se hallaron en el interior, junto a grandes morteros. Además, siete barcos fueron capturados en el puerto, de los cuales tres fueron equipados para corsarios. Cuando los británicos terminaron con las armas, encontraron los almacenes donde se guardaba el vino. Durante tres días, la borrachera general derivó en saqueos, abusos y asaltos sobre la población civil. Lord Cobham puso luego fin a estos desmanes ordenando que el resto del vino fuera embarcado como botín. Tras la toma de Vigo, los británicos marcharon sobre Redondela, que encontraron indefensa y con los vecinos huidos. El mayor general George Wade ordenó saquear los almacenes y quemar las casas.

El 14 de octubre los invasores se dirigen a Pontevedra, que ocupan sin resistencia para tomar luego el puerto de Marín. El éxito militar británico es absoluto. Lord Cobham envía emisarios a Compostela con la amenaza de ocupar la ciudad. Las autoridades de Santiago se rinden y entregan 40.000 libras para evitar la visita de las tropas.

El 24 de octubre, Cobham embarca a su ejército para poner rumbo de vuelta a Inglaterra. La noticia de un enorme botín recorre las islas británicas: se habló de 199 cañones de hierro y 30 de bronce, con diez mil armas de fuego y dos mil barriles de pólvora. Los ingleses están convencidos de que ese arsenal se almacenaba en Galicia para preparar una posible invasión de su país.

La Captura de Vigo (The Capture of Vigo) fue un gran éxito militar británico. Demostraba que, con una pequeña pero eficaz fuerza naval, ayudada por artillería e infantería de marina, podían destrozar casi cualquier punto de la costa española. El impacto para la corona de Felipe V fue dramático. La sensación de indefensión recorrió el país. Y comenzaba sin duda el momento estelar de la armada británica y su supremacía naval mundial.

Todo ello ocurrió en Vigo hace tres siglos. En 2019 conmemoraremos los 300 años de un episodio bélico que siempre estuvo en las brumas de la historia.

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