Si quieres zorza a las 3 de la mañana...

Una carnicería de Vigo despacha elaborados 24 horas al día a través de una máquina de vending


vigo / la voz

Porque el dispositivo no habla, que si no, como las expendedoras automáticas que soltaban las cajetillas a la vez que se activaba la grabación «¡Su tabaco, gracias!», la máquina de vending integrada en la tienda de alimentación Hermanos Araújo (Zamora, 22) podría cantar pedidos como «Su zorza», «Sus hamburguesas» o «Su chuleta» sin que sonase a modernidad de otra galaxia. Cuando estamos acostumbrados ya a todo tipo de excentricidades marcianas, que una bandeja de filetes de pollo caiga en una bandeja que se abre cuando metemos en la ranura unas monedas de euro, aún suena a extravagancia.

Pero no lo es. Hace ya cinco años que en el local se puede comprar estos artículos tanto si la puerta del establecimiento está abierta, como si no.

El negocio lo abrieron hace una década los hermanos Carlos y Pedro Araújo, y ahora este último lo gestiona junto a su mujer, María del Mar Dopazo. Ellos, y su cuñada, Trinidad, se encargan cada día de empaquetar una selección de productos de elaboración propia -los que saben que más demanda tienen- y acomodarlos en bandejas que colocan en la máquina de vending situada en una de las paredes del local. «Antes había una puerta», explica Pedro, el experto carnicero que optó por tirar esa puerta para abrir otra con vistas a la novedad.

Durante once años, él se ocupó de la sección de carnicería del supermercado de la cadena Día de Gran Vía y su hermano, Carlos, de la charcutería. «En aquel momento la empresa decidió poner en práctica una normativa europea según la cual no puede haber personal despachando en un autoservicio», aclara. Les cedieron los mostradores frigoríficos y así nació Hermanos Araújo, ya que ambos decidieron montar su propio negocio cerca de allí, donde ya les conocían los vecinos.

Curiosamente, aquello que les hizo perder aquel empleo cuando sus jefes optaron por una estrategia de mercado basada en la venta de alimentos envasados, es ahora un complemento en la atención al público tradicional. En horario comercial, sus clientes piden lo que quieren a pie de mostrador. Pero cuando la tienda cierra, también pueden seguir comprando. Así, Hermanos Araújo nunca está cerrado del todo. Mientras duerme, Pedro sigue despachando. En la máquina, junto a las bebidas, snacks y dulces, hay material suficiente para apañar una comida de las de verdad.

Pedro reconoce que fue el propio comercial del vending el que le dio la idea y le explicó que, en su caso, era posible tener esos productos con todas confianza. El hecho de que ellos estén siempre al otro lado es garantía. El aparato mantiene la temperatura a 3 grados y la renovación de bandejas de carne es diaria. «A veces tenemos que reponer varias veces aunque bien es cierto que no la lleno del todo porque prefiero poner más según se acaba», asegura. «La gente tira bastante de este servicio», constata. A alguno no le han visto nunca la cara. «Otros son clientes que conocemos y cuando tienen prisa, en vez de hacer cola, se van a la máquina para no esperar turno. Es lo mismo que comprarlo dentro», afirma. A veces hasta les piden que preparen cosas que recogerán allí porque saben que no van a llegar con la tienda abierta. El aparato funciona con billetes de 5 y 10 euros y no admite monedas de menos de 10 céntimos, por eso completan cantidades a la hora de calcular el peso.

Zorza, pechugas de pollo, hamburguesas y lomo adobado son los productos de elaboración propia, etiquetados y con fecha de envasado y caducidad, que más despachan vía telemática. «Como tenemos número de registro sanitario podemos hacerlo», explica el profesional, que tiene entre sus proveedores a ganaderos de Lugo y también sirven sus preparados a otros negocios de Vigo.

Al principio también ponían huevos a la venta, pero acababan en tortilla antes de tiempo o se atascaba la máquina que entonces era un modelo, con ascensor, y decidieron eliminarlo.

Pedro, que es portugués de nacimiento aunque llegó a Vigo con 4 años de edad, nació en Vilanova de Gaia, como 9 de sus 10 hermanos. Sus padres emigraron y su primer destino fue O Rosal, donde nació la hermana menor. Al poco tiempo se mudaron a Vigo. El carnicero estudió en Artes y Oficios cuando aún era un colegio, y a los 17 años se empleó en en una tienda en Coia y aprendió carnicería con otro hermano, Luis. Su mujer, natural de Gondomar, aunque también creció en Vigo, se sumó al proyecto hace dos años, cuando su cuñado lo dejó para volver a la hostelería.

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